El sistema ferroviario en el país, considerando los nuevos trenes de pasajeros del gobierno federal, como el Tren Maya o el Interoceánico, reporta un descarrilamiento cada dos días, de acuerdo con cifras de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF).
Los Datos Abiertos de esta dependencia, consultados por este diario, indican que, si bien hay un descenso en el número de estos registros, considerando que en 2021 se registraba un episodio de esta magnitud al día, el sistema sigue mostrando vulnerabilidad en sus operaciones de carga y pasajeros.
Entre enero y octubre de 2025 se reportaron 145 descarrilamientos, mientras que en el mismo lapso de un año antes fueron 163.
Estos datos no reflejan todavía el suceso de finales del año pasado del Tren Interoceánico, el cual dejó 14 decesos y un centenar de heridos, y que mantiene todavía sin operar a ese medio de transporte, emblema de la administración anterior que encabezó el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
VANDALISMO
Las cifras de la ARTF muestran que en materia de vandalismo se observa un crecimiento de 3% en los casos en el mismo periodo de comparación.
Expertos explican que el número de descarrilamientos y el vandalismo sigue siendo muy altos, lo que pone en evidencia las bajas condiciones de seguridad para la operación de este modo de transporte, pese a la baja de cifras en los últimos años.
Esta situación debe preocupar todavía más al gobierno, considerando que en los próximos años pondrá en marcha trenes de pasajeros en las vías y/o rutas en las que ya se moviliza carga.
“Está bien que baje el número de descarrilamientos, porque esto debe ser lo más catastrófico para el sector, que apunta a aspectos técnicos. Estos sucesos ocurren y en México las cifras apuntan a que son muchos todavía, considerando que el sistema es más de carga, que no es el principal medio de transporte y que no son trenes de alta velocidad, como sí lo son en Europa, donde el tren mueve una cantidad importante de personas todos los días”, dijo Edmundo Gamas, director general del Instituto Mexicano de Infraestructura (Imexdi).
“Por otro lado, tenemos que esperar que en México se dé una investigación que no se preste a intereses políticos y que se apegue a lo técnico. Ya estaremos viendo cómo las dos autoridades atienden sendos accidentes y cómo resuelven. Lo que tenemos de referencia es el accidente del Metro de la Ciudad de México, el gobierno no realizó una investigación y surgió mejor información y fotografías por la prensa”.
Deben ser rentables y no botín político
Miguel González, catedrático de la UNAM, indicó que, al observar lo que pasa a escala internacional, donde las obras de infraestructura y su desarrollo se fincan desde el punto de vista técnico y no político, en México se deben valorar los proyectos desde su inicio garantizando que sean rentables y viables técnicamente.
“Para un sistema ferroviario se debe encontrar un financiamiento y una rentabilidad. Quizás sea con la carga, pero en México apunta a que los nuevos proyectos serán nuevas empresas estatales, por lo que el desarrollo de infraestructura como sucedió con el Tren Maya o el Interoceánico, va a estar subsidiado. Y aun así sucede lo que hemos visto”, apuntó.
En una comparación con los trenes en España, la cifras arrojan que, a diferencia de México, por años ese sistema ferroviario tiene entre 20 y 25 descarrilamientos, y apenas algunos casos graves como el de este mes que dejó decenas de muertos.











