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El uso continuo de dispositivos electrónicos por parte de niñas, niños, adolescentes y jóvenes los hizo crear su propio lenguaje utilizando emojis, memes, gifts y stickers para sustituir letras o notas de voz, en lugar de la escritura.
Para algunos especialistas, esta manera de expresarse afecta la construcción profunda de una idea y reflejo de la calidad en la enseñanza, pero para otros responde a la rapidez con que se quiere hacer llegar el mensaje. Algunos expertos argumentan que esa práctica le está dando preferencia a la rapidez del texto en mensaje en cualquier dispositivo, por encima de la construcción gramatical lo que está dañando el comunicarse a través de la palabra escrita.
REINVENSIÓN
Para Jeanett Reynoso, integrante del Instituto de Investigaciones Filológicas y con un doctorado en Lingüística por la UNAM, esta tipo de comunicación se consolida como un lenguaje paralelo que este grupo poblacional usa no sólo para comunicarse, sino para construir identidades, reforzar vínculos y en algunos casos, transmitir mensajes que escapan a la comprensión adulta.
Explica que para los adolescentes y los jóvenes las redes sociales no sólo son medios de comunicación, sino espacios donde crean y reinventan nuevas formas de expresión. “Se generó un lenguaje que, aunque a menudo es informal, refleja valores, intereses y modos de interacción de nuevas generaciones”, dice. Menciona que algunas expresiones pueden parecer pasajeras, muchas otras se consolidan y se incorporan a la lengua popular.
son un reflejo. Juan Alfonso Mejía, extitular de la Secretaría de Educación Pública y Cultura de Sinaloa, considera que no hay que satanizar la tecnología por el uso de este tipo de lenguaje escrito en distintas plataformas digitales. “La tecnología no está inventando realidades. Lo que hace es que magnifica algo que ya existe. Un niño, una niña, un adolescente o un joven, por ejemplo, podría estar enfrentando deficiencias en su espacio escolar, donde no están leyendo lo suficiente, donde no están escribiendo, donde no está intercambiando o argumentando con sus compañeros y se refleja en el uso de la tecnología o en el celular”, esgrime.
Desde su óptica, es acertada la tendencia que existe en el mundo y que está poco a poco entrando en México: limitar el uso de los celulares en los planteles. Y es que comenta que es importante darle al espacio escolar toda su dimensión.











