Las llamadas de spam se han convertido en una de las principales molestias para millones de personas. Suenan a cualquier hora, interrumpen el trabajo, el descanso o una reunión importante, y casi siempre ofrecen productos o servicios que no nos interesan. Aunque en México y otros países se han implementado leyes para regularlas, la realidad es que siguen apareciendo todos los días.
En muchos casos, no solo se trata de una empresa insistente, sino de llamadas repetidas desde distintos números, lo que provoca frustración y enojo. Por eso, cada vez más usuarios se preguntan si existe una forma real de hacer que estas llamadas desaparezcan de una vez por todas.
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Actualmente, tanto las compañías telefónicas como los fabricantes de celulares han incorporado sistemas de detección de spam. Estos identifican llamadas sospechosas y muestran alertas como “posible fraude” o “llamada no deseada” antes de que contestes.
Si bien esta función es útil para colgar rápidamente o ignorar la llamada, no evita que vuelvan a marcarte. Si bloqueas un número, muchas veces el siguiente intento llegará desde otro diferente. Por eso, expertos coinciden en que esta solución es solo temporal.
La clave está en cómo contestas. Aunque parezca contradictorio, en algunos casos sí conviene responder, pero hacerlo de forma correcta.
No es necesario escuchar el discurso completo ni engancharse en la conversación. Tampoco se trata de ser grosero con la persona que llama. Lo más efectivo es responder de forma rápida, clara y directa, con una frase como:
“No me interesa. Solicito que eliminen mi número de su base de datos”.
Esta petición activa una obligación legal para muchas empresas, ya que mantener tu número después de una solicitud expresa puede generarles sanciones. Por eso, en la mayoría de los casos, tu número deja de ser marcado.
Especialistas en seguridad recomiendan no contestar diciendo “¿sí?”, ya que algunas estafas buscan grabar tu voz para suplantarte. Lo ideal es responder con frases neutras como “diga” o “¿quién habla?”.
Tampoco debes confirmar datos personales, números bancarios ni información sensible, incluso si la llamada parece legítima. Ninguna empresa confiable solicita este tipo de datos por teléfono.
Adoptar esta forma de responder puede marcar la diferencia. No es magia, pero sí una estrategia efectiva para reducir drásticamente las llamadas de spam y recuperar la tranquilidad.
Si estás cansado de que tu celular suene sin parar, la solución no está solo en bloquear, sino en saber exactamente qué decir y qué no