Para miles de familias mexicanas, enero no solo trae la famosa cuesta económica después de las fiestas, también llega acompañado de de lo habitual.

Aunque el gasto parece desproporcionado, en realidad tiene una explicación muy concreta. Y es que el frío, las fiestas y los hábitos de de fin de año se combinan para disparar el uso de energía y gas en los hogares.

El consumo se dispara

Durante los meses más fríos, los hogares usan mucho más boilers, calentadores de agua, estufas, parrillas eléctricas y calefactores.

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A eso se le suma que durante diciembre y los primeros días de enero las familias pasan más tiempo en casa, por vacaciones, reuniones y celebraciones. Eso implica más horas de televisiones encendidas, luces prendidas, celulares cargándose, microondas, cafeteras y otros electrodomésticos funcionando.

Además, hay que tomar en cuenta que los adornos navideños consumen más energía y, en muchas ocasionas, las familias optan por dejarlos encendidos durante toda la noche. Aunado a esto, preparar la cena de navidad o fin de año requiere más tiempo, ya que comúnmente se utiliza el horno y hace que se gaste más gas.

Estos factores influyen para que el recibo de luz llegue más caro y el gas se acabe más rápido.

¿Te llegó más caro el recibo de Luz de la CFE? ¡CUIDADO! Te decimos la razón y cómo evitarlo. Foto: (IA)
¿Te llegó más caro el recibo de Luz de la CFE? ¡CUIDADO! Te decimos la razón y cómo evitarlo. Foto: (IA)

Los recibos de enero no reflejan enero

Un punto clave es que los recibos que llegan en enero no corresponden a ese mes, sino al consumo de noviembre y diciembre, justo cuando hubo:

  • Posadas
  • Reuniones familiares
  • Luces navideñas
  • Más uso de la cocina
  • Estancias prolongadas en casa

Todo eso se traduce en más kilowatts de electricidad y más gas consumido, que se cobra semanas después.

La tarifa eléctrica puede cambiar

En electricidad existe otro factor: si una vivienda rebasa cierto nivel de consumo, entra a una tarifa más cara, conocida como tarifa de alto consumo.

Eso significa que no solo se paga más por lo que se gastó, sino que cada kilowatt también se cobra más caro.

Muchas casas cruzan ese límite justo en diciembre, cuando el uso de luces y aparatos se dispara.

El gas también se encarece

En invierno la demanda de gas LP y gas natural aumenta, lo que suele presionar los precios.

Además, los tanques se vacían más rápido porque el boiler y la estufa trabajan más tiempo.

¿Se puede reducir el golpe?

Sí. Aunque el frío no se puede controlar, sí se puede bajar el impacto:

  • Usar el boiler solo cuando se necesita
  • Revisar que no haya fugas
  • Apagar luces y aparatos que no se usan
  • Evitar calefactores eléctricos prolongados
  • Revisar el consumo en el recibo
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