En enero de 2025, Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, S.A. de C.V., la empresa estatal encargada de administrar el adjudicó un contrato por 61 millones 129 mil 580 dólares a la empresa Locomotoras San Luis, S.A. de C.V., para la adquisición de locomotoras y coches de tren usados para el transporte de pasajeros.

consultados por esta casa editorial apuntan a que la adquisición de equipo usado responde a la premura con la que se inauguró el proyecto y subrayan que, tratándose de piezas de segunda mano, el mantenimiento es clave para garantizar la seguridad de la operación.

La Semar sostiene que el equipo rodante fue sometido a adecuaciones técnicas para su buen funcionamiento en el corredor.

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Según el contrato de compra, ocho locomotoras europeas Intercity fueron construidas entre 1975 y 1980, aunque recibieron mantenimiento mayor o reconstrucción entre 2019 y 2020. En el caso de dos locomotoras estadounideses, no se precisa el año de fabricación.

También se requirieron coches de pasajeros: ocho europeas ejecutivas y turistas sin cocina, dos coches estadounidenses, dos unidades europeas con cocina y un coche de EU. Los seis coches europeos, clase ejecutiva y clase turista, fueron construidos entre 1976 y 1984, con mantenimiento entre 2019 y 2020.

Benjamín Alemán Castilla, extitular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), y Manuel del Moral, ingeniero por la UNAM, coinciden en que el riesgo principal del equipo usado no es la edad de los trenes, sino su compatibilidad técnica con la infraestructura que hay en México.

Deben considerarse certificaciones y el nivel de compatibilidad que tiene los ejes, suspensiones y frenos con la infraestructura local”, subraya Del Moral.

“Parecía que tenían una urgencia de tiempos políticos por arrancar”, sentencia.

La Semar aseguró haber realizado pruebas de campo en ambientes de alta temperatura para validar los sistemas críticos según conforme a normas internacionales, además de aplicar “ajustes y configuraciones para la operación continua en tramos con pendientes y curvas particulares de la región”.

EL DATO

La geografía del istmo representa un reto adicional para las condiciones de los trenes. Los expertos señalan que estos fueron diseñados para latitudes distintas. “El istmo es una zona montañosa con curvas y pendientes exigentes que fuerzan al vehículo y que causan corrosión por el clima costero”, indica el ingeniero por la UNAM, Manuel Del Moral.

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