TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO.- A menos de un mes del regreso a clases, el sector local de fabricantes de uniformes escolares enfrenta un escenario complejo de menor demanda, el aumento en los costos de producción y una creciente competencia desleal.
De acuerdo con Edgar Cerecero, empresario textil, los fabricantes establecidos del Valle de Toluca, particularmente en municipios como San Mateo Atenco y Zinacantepec, se enfrentan en este 2025 a una caída sostenida en sus ventas.
Este año, explica, la contracción podría ser de hasta 6% con respecto a 2023, cuando ya se había registrado una baja del 8%; “seguimos teniendo una actividad relativamente baja, la contracción económica se siente y el sector textil no es la excepción”.
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Este escenario, refirió, es generado por factores como el crecimiento de vendedores informales y la determinación de escuelas particulares de comercializar directamente los uniformes.
Expone que, actualmente, un uniforme básico de diario, que incluye pantalón o falda, blusa o camisa y suéter, oscila entre los 950 y los mil 100 pesos. El conjunto deportivo, compuesto por camiseta, short o pants, y sudadera o chamarra, ronda los 800 a mil pesos. En el caso de los uniformes de gala, se debe añadir el costo del saco, que puede ir de 550 a 700 pesos.
A esta estructura de precios se suma la competencia de los llamados “cajueleros”, vendedores informales que se instalan afuera de las escuelas con productos sin garantía.
Según Cerecero, estas prácticas, junto con la venta directa en planteles privados, representan un impacto de 30 al 40% en las ventas del comercio establecido.
Los incrementos en los insumos también han impactado al sector. Los precios de las telas han subido entre 3% y hasta 6%, y es que la espiral inflacionaria no se detiene en telas, cierres, botones y otros insumos.








