Más Información
“Hay mucho calor para estar trabajando; nosotros salimos a las 8 de la mañana, pero no tenemos horario de regreso, hasta que venda todo. Tengo 40 kilos, entonces traemos 80 litros”, relata Miguel mientras sirve a uno de sus clientes.
Lo peor es que después de manejar su triciclo con el bote de pozol, al llegar a su casa también sufre el calor porque no tiene aire acondicionado para refrescarse, por lo que no le queda más que recurrir a un viejo ventilador.
“Ahorita que hay mucho calor se cansa uno mucho. Terminamos a veces hasta las 6 de la tarde en mi bicicleta (triciclo); se me calientan los pies, se cansan mis pies, cuando llegó a la casa ya no salgo, hay mucho calor y dentro de mi casa también hay, porque no tenemos clima (aire acondicionado)”.
Se podría pensar que con estas altas temperaturas don Miguel vende más pozol, pero no es así, ya que como hay menos gente en la calle se le complica más la venta. “No hay mucha gente en la calle, no sé qué está pasando, quizá porque hay mucho calor. Además es que hay más competencia, está más tranquilo... Quizá le dé unas 15 a 20 vueltas al centro histórico, porque es la zona que me toca”, apuntó.
El vendedor de pozol maneja tres precios: vaso chico de 15 pesos, vaso mediano de 20 y el grande de 25. El pozol es una bebida tradicional de Tabasco que es elaborada a base de maíz y cacao, se sirve con mucho hielo; algunos le ponen azúcar.







