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Ni la corona ni los protocolos reales salvaron al rey Carlos III de terminar empapado y, aparentemente, perder la paciencia ante sus propios asistentes, quienes tardaron en proporcionarle un paraguas durante un aguacero que interrumpió una ceremonia oficial en Antigua y Barbuda.
El incómodo momento quedó grabado en video y rápidamente llamó la atención en redes sociales, donde el monarca británico, de 77 años, aparece haciendo gestos de desesperación, levantando los brazos y buscando con la mirada a alguien que pudiera auxiliarlo mientras el agua le caía encima.
El episodio ocurrió el domingo 1 de noviembre, durante las celebraciones por el 45 aniversario de la independencia de Antigua y Barbuda, en el estadio Sir Vivian Richards, donde Carlos III y la reina Camila participaban en una ceremonia conmemorativa.
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Pero lo que debía ser una aparición protocolaria terminó convirtiéndose en una escena digna de comedia. Cuando comenzó el intenso aguacero, los asistentes reaccionaron rápidamente para proteger a Camila, quien recibió un paraguas transparente y fue conducida hacia una zona cubierta.
El problema fue que el rey se quedó atrás, completamente expuesto a la lluvia, mientras esperaba que alguno de sus colaboradores le llevara protección. En las imágenes se observa cómo mueve los brazos, voltea hacia su comitiva y parece reclamar que alguien le consiga de una vez un paraguas.
De acuerdo con la cadena ITV, Carlos incluso hizo el gesto de sostener un paraguas imaginario mientras repetía: "¿Dónde está el paraguas?". Finalmente, uno de sus asistentes apareció con uno negro, aunque para entonces el monarca ya estaba empapado.
La escena también fue analizada por la especialista en lectura de labios Nicola Hickling, quien, según el portal Tyla, interpretó que el rey habría reclamado a uno de sus colaboradores por pasar de largo mientras él seguía bajo el aguacero. Sin embargo, esta interpretación no ha sido confirmada oficialmente.
¡HASTA BROMA HIZO!
Pese al mal rato, Carlos III no suspendió sus actividades y continuó con la inspección de los elementos militares que participaban en el desfile.
Incluso recuperó el sentido del humor cuando conversó con el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, a quien le comentó: "Creo que me va a empezar a crecer berro en los pantalones", en referencia a la cantidad de agua que había recibido.
La anécdota recordó otro episodio viral protagonizado por el monarca en 2022, cuando perdió la paciencia con una pluma que derramó tinta sobre su mano durante un acto oficial en Irlanda del Norte.








