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Un enfrentamiento armado en aguas del Caribe volvió a tensar la ya delicada relación entre Cuba y Estados Unidos, luego de que fuerzas guardafronteras cubanas dispararan contra una lancha con matrícula del estado de Florida que ingresó sin autorización al mar territorial de la isla. El saldo confirmado por autoridades cubanas es de cuatro tripulantes muertos y varios heridos.
Según el Ministerio del Interior de Cuba, la embarcación rápida —identificada con el folio FL7726SH— fue detectada dentro de aguas jurisdiccionales cerca de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara. La versión oficial sostiene que una patrulla de Tropas Guardafronteras se aproximó para realizar labores de identificación; sin embargo, desde la lancha civil se habría abierto fuego contra los agentes, lo que provocó un intercambio de disparos en alta mar.
El propio gobierno cubano confirmó la muerte de cuatro ocupantes de la embarcación, así como lesiones en otros tripulantes y en el comandante de la patrullera. Hasta ahora no se han difundido públicamente las identidades ni nacionalidades de las víctimas, un elemento clave que mantiene el caso bajo fuerte escrutinio internacional.
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El episodio generó inmediata atención política en Florida, donde autoridades estatales anunciaron que buscan recabar información para esclarecer lo ocurrido. La matrícula estadounidense de la lancha ha elevado la presión para que Washington determine si entre los fallecidos hay ciudadanos o residentes de ese país, lo que podría escalar el tono diplomático.
Especialistas en política exterior coinciden en que el impacto del incidente dependerá de la verificación independiente de los hechos, en particular sobre quién realizó los primeros disparos. Mientras La Habana insiste en que actuó en defensa de su soberanía marítima, sectores en Estados Unidos piden transparencia y una investigación más amplia.
El choque ocurre en un momento de relaciones frías entre ambos países, marcadas por sanciones vigentes, contactos limitados y desconfianza mutua. En ese contexto, incluso incidentes marítimos puntuales pueden adquirir dimensiones políticas mayores. El estrecho entre Cuba y Florida ha sido históricamente una zona sensible por temas migratorios y de seguridad, por lo que este nuevo enfrentamiento vuelve a evidenciar lo frágil que sigue siendo la relación bilateral y el potencial de que el caso genere nuevas fricciones en los próximos días.








