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PREGUNTA
Mi vecino del 304 y yo llevábamos años de platicar en el elevador, de prestarnos azúcar y mirarnos tantito de más. Algo ha habido entre nosotros y yo he tenido paciencia de cultivar la relación siempre viva. Creí que por fin me iba a invitar a salir, pero apareció con una novia joven, sonriente con piernas largas y pelo rojo. Ahora los oigo reír detrás de la pared y yo ceno sola mi sopa instantánea con celos. ¿Cómo se supera un romance que nunca empezó?
RESPUESTA
Los amores imaginados duelen porque nadie tuvo la delicadeza de terminarlos. Permítete el berrinche, pero no conviertas tu vida en observatorio sentimental. Él tomó su camino; ahora le toca elegir el suyo. Cambia la sopa por una cena que te guste, sal, coquetea y no esperes ir por lo que quieres cuando alguien te vuelva a hacer click.
PREGUNTA
Yo fui de los que creyeron que la fe era un seguro de vida: misa los domingos, donativos en diciembre, rezos bien medidos para que el negocio no cayera. Y durante años funcionó. Pero ahora veo las noticias, la guerra, el país partido, mis hijos gritándose por tonterías, y me descubro hablándole a la Virgen como un niño perdido. No me responde. Tal vez nunca lo hizo. Me da vergüenza admitirlo, pero ya no sé si rezo por costumbre o por miedo. Siento culpa porque todo lo que construí con certeza se me derrumba en silencio, como si Dios me hubiera vendido una paz con fecha de caducidad.
RESPUESTA
Tal vez Dios no se fue, sino que se cansó de que lo usemos como pretexto. La fe no es pedir que todo mejore, sino resistir sin volverse piedra. Quizá tu error fue creer que la paz era un privilegio que se compra con rezos y donaciones, cuando en realidad es una tarea, una disciplina, un trabajo de todos los días. Quizá Dios está en el silencio que queda cuando uno deja de tener respuestas.
PREGUNTA
Ando comprometida con las marchas de las pensiones. Llevo mi cartulina y a todo pulmón regaño a mis hermanos y a mis vecinos por mediocres. Por que como no se ven afectados no participan. Ahora, veo que los que gritamos, cerramos calles y nos peleamos con el que va al trabajo, no cambiamos nada, al otro día todo sigue igualito. Mi nieto dice que protestar sirve; yo digo que hace falta sentarse a resolver. ¿Será que ya me hice vieja?
RESPUESTA
Ni vieja ni equivocada por exigir resultados. Una marcha puede poner un problema frente a los ojos de todos, pero no reemplaza los acuerdos ni el trabajo que debe de hacerse después. Protestar es un de
PREGUNTA
Hace tiempo no lo hacemos. Yo quiero más, pero me da miedo pedirlo. Miedo a que me diga que no, o peor aún, que lo haga sin ganas. Prefiero quedarme con la duda y no con el rechazo. Pero esa duda ya me está pesando más que el silencio y entonces vivo incómoda porque ese silencio también duele y entonces digo algo y él me ignora y se pasan los meses y a mí ni me interesa, ni a él tampoco.
RESPUESTA
El rechazo duele una vez… el silencio duele todos los días. Y tú ya lo estás cargando. Lo valioso es que todavía quieres intentar. Eso es valentía. No te protejas tanto. A veces perder el miedo es la única forma de no perderlo todo.





