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PREGUNTA
Tengo un patrón súper marcado que ya hasta me asusta: hay tres o cuatro días al mes en los que me siento ‘poseída’ por el deseo, pienso en tener relaciones todo el día, me excito con cualquier detalle y hasta mis fantasías se vuelven salvajes. Luego se me pasa y vuelvo a mi ritmo normal. ¿Por qué me dan esos picos tan intensos de la nada? Diana L.
RESPUESTA
Diana lo que estás sintiendo es el fuego puro de la ovulación haciendo de las suyas. A la mitad de tu ciclo, los ovarios sueltan un óvulo y las hormonas se van al cielo, elevando los estrógenos y disparando la testosterona a todo lo que da. Ese chispazo de testosterona enciende el motor del deseo: te vuelve súper sensible al tacto, multiplica la lubricación y pone el clítoris a mil por hora. La naturaleza te prepara biológicamente para buscar el placer y la reproducción justo en esos días. Aprovecha ese subidón para disfrutar tu sexualidad al máximo, sola o acompañada, explorando fantasías sin culpas ni prejuicios.
PREGUNTA
Íntimamente, después de tener relaciones muy intensas, me queda una sensación súper molesta como de descargas eléctricas o como palpitaciones que no se quitan en horas en la zona entre el ano y los genitales. No es dolor de infección ni ardor al orinar, es como si un nervio se me hubiera quedado pellizcado. ¿Qué es esa vibración tan rara? Fer R.
RESPUESTA
Fer, acabas de descubrir que tienes una especie de rebelión del nervio pudendo. Este nervio es el cable de alta sensibilidad de toda esa zona baja entre los testículos y el trasero. Cuando te echas un round demasiado intenso, aguantas posturas raras o hay mucha fricción, el nervio se queda apretado entre los músculos de la pelvis. Esa sensación de toques eléctricos o vibración loca es simplemente la manera en que el nervio se queja por el esfuerzo, muy parecido a cuando te pegas en el codo y te da calambre en el brazo. Como la pelvis se queda llena de sangre y tensa tras la movida, el nervio se irrita un ratito más. Para calmar la cosa en el momento, evita sentarte en superficies duras, échate una compresa tibia para aflojar los músculos y estira la cadera con calma. Si las descargas siguen muy seguido, échale una llamada a un fisioterapeuta de piso pélvico o a un urólogo para que te ayude a destensar la zona y disfrutes sin sustos.




