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PREGUNTA
Desde nuestra primera salida, mi chava me dijo que tiene muchos “amigos”. Yo pensé que era el único, pero ella admite que se acuesta con varios. ¿Y yo? Ella dice que le gusta tenerme cerca porque soy el ‘normal’, alguien con quien puede compartir sus problemas. Dice que en su corazón (y en su cama) hay espacio para todos y que no la juzgue y no sea celoso. ¿Qué debo pensar? José L.
RESPUESTA
Pepe, ponte los tenis y ¡corre! Lo que estás viviendo no es una relación poliamorosa sana ni una evolución moderna del amor libre; es una manipulación descarada donde tu novia te está usando de tapete emocional. En una dinámica poliamorosa real y funcional, todos los involucrados conocen las reglas, aceptan las condiciones de forma voluntaria y existe reciprocidad afectiva. Aquí no hay reciprocidad: te vendió la idea de que eres el “normal” el refugio seguro, el aburrido útilmientras ella se reparte sexualmente con otros sin importarle el desgaste emocional que te está provocando. Te pide que “no la juzgues” para mantener su comodidad intacta a costa de tu dignidad. Mereces estar en un lugar donde no tengas que mendigar exclusividad ni conformarte con ser el psicólogo de guardia, mientras otros disfrutan la intimidad con ella. Sal de ahí antes de que termines más lastimado.
PREGUNTA
Descubrí la cajita de juguetes íntimos de mi novia y me sentí un tanto traicionado. Pensé que las relaciones se trataban de compartir, y odio la idea de que ella se dé placer a sí misma cuando no estoy cerca. La neta me encantaría probar algunos de los muchos y variados enchufes y vibradores que tiene allí, pero me dijo que ni lo sueñe. ¿No es egoísta? Luis B.
RESPUESTA
Luis, te equivocas gacho al creer que el cuerpo de tu pareja te pertenece en exclusividad. Que ella tenga una cajita de juguetes y se dé placer a solas no es ninguna traición hacia ti, sino la prueba de que su sexualidad es autónoma y no depende de ti. Tal vez, el error de tu novia fue cerrarse en seco y prohibírtelos de mala forma, pero tiene todo el derecho a conservar su espacio de intimidad personal. Pensar que el placer en solitario de tu pareja compite contra ti o te resta valor es caer en la trampa de inseguridad y celos mal canalizados. Aunque suene obvio, su cuerpo es de ella antes de ser de ustedes como pareja. Si quieres usar algún juguete, háblalo desde la curiosidad y el respeto, no desde el derecho de propiedad. Pregúntale si estaría dispuesta a comprar uno nuevo para estrenarlo juntos en la cama; vas a ver que al quitarle el estigma de la “amenaza”, el erotismo en pareja fluye mucho mejor.
PREGUNTA
Mi pareja tiene la fantasía de darme cachetadas en pleno delicioso. Yo no le saco a la idea, pero él tiene miedo de lastimarme. ¿Cómo le hacemos? ¿Cuál sería el punto medio? Lore D.
RESPUESTA
Lorena, jugar con el dolor leve o el impacto físico dentro del erotismo (lo que entra en el mundo del BDSM suave) requiere algo más que ganas, exige mucha comunicación. El miedo de tu novio es muy sano, porque una cachetada mal medida en la cara puede romper un vaso sanguíneo, lastimar la mandíbula o, peor tantito, arruinar por completo el momento si se pasa de fuerza. Para que ambos se suelten deben establecer un código antes de meter las manos al fuego. Acuerden que las primeras pruebas no sean directo en la cara. Empiecen con nalgaditas o golpecitos en los muslos, donde hay más carnita y el músculo “absorbe” el golpe de forma natural sin dejar marcas ni lastimar cartílagos. Si deciden pasar al rostro, la regla de oro es golpear siempre con la palma abierta y usando solo la muñeca, jamás con toda la fuerza del brazo. Definan además una palabra de seguridad, como “verde”, para continuar; “amarillo”, para bajarle dos rayitas y “rojo” para detenerse. Después de jugar rudo, tómense unos minutos para apapacharse, dar caricias suaves y bajar las revoluciones juntos.




