PREGUNTA

Tengo un patrón súper marcado que ya hasta me asusta: hay tres o cuatro días al mes en los que me siento ‘poseída’ por el deseo, pienso en tener relaciones todo el día, me excito con cualquier detalle y hasta mis fantasías se vuelven salvajes. Luego se me pasa y vuelvo a mi ritmo normal. ¿Por qué me dan esos picos tan intensos de la nada? Diana L.

RESPUESTA

Diana lo que estás sintiendo es el fuego puro de la ovulación haciendo de las suyas. A la mitad de tu ciclo, los ovarios sueltan un óvulo y las hormonas se van al cielo, elevando los estrógenos y disparando la testosterona a todo lo que da. Ese chispazo de testosterona enciende el motor del deseo: te vuelve súper sensible al tacto, multiplica la lubricación y pone el clítoris a mil por hora. La naturaleza te prepara biológicamente para buscar el placer y la reproducción justo en esos días. Aprovecha ese subidón para disfrutar tu sexualidad al máximo, sola o acompañada, explorando fantasías sin culpas ni prejuicios.

PREGUNTA

Cada vez que mi pareja me hace oral, a los dos días amanezco con comezón y flujo como requesón. Ya fuimos al doctor, me curan con óvulos, lo volvemos a hacer y me vuelve a dar. ¿Será que me está pegando algo raro con su saliva? Lucía M.

RESPUESTA

No es que él te esté contagiando una enfermedad exótica, sino que la química de la boca y la flora de la garganta chocan contra el delicado equilibrio de tu vagina. La boca humana es una de las zonas con mayor cantidad de bacterias y microorganismos del cuerpo; entre ellos vive habitualmente el hongo Candida albicans en pequeñas cantidades inofensivas. Cuando tu pareja te hace oral, la combinación de la humedad de la saliva, el PH neutro o ligeramente alcalino de la boca y el calor directo altera por completo la acidez natural de tu zona íntima. Si además él consume mucho azúcar, antibióticos recientes o tabaco, transporta directamente esos agentes a tu vulva, detonando un círculo vicioso de candidiasis (infección por hongos) que los óvulos curan temporalmente, pero que regresa en cuanto vuelven a repetir la práctica sin higiene previa. La solución es muy sencilla pero requiere disciplina de ambos: antes de empezar el juego oral, él tiene que lavarse perfectamente los dientes, usar un buen enjuague bucal antiséptico y tomar un vaso de agua para limpiar residuos. Si tú eres muy propensa a los hongos, mantén tu zona ventilada y evita que la saliva se quede secándose sobre tu piel al terminar.

PREGUNTA

Íntimamente, después de tener relaciones muy intensas, me queda una sensación súper molesta como de descargas eléctricas o como palpitaciones que no se quitan en horas en la zona entre el ano y los genitales. No es dolor de infección ni ardor al orinar, es como si un nervio se me hubiera quedado pellizcado. ¿Qué es esa vibración tan rara? Fer R.

RESPUESTA

Fer, acabas de descubrir que tienes una especie de rebelión del nervio pudendo. Este nervio es el cable de alta sensibilidad de toda esa zona baja entre los testículos y el trasero. Cuando te echas un round demasiado intenso, aguantas posturas raras o hay mucha fricción, el nervio se queda apretado entre los músculos de la pelvis. Esa sensación de toques eléctricos o vibración loca es simplemente la manera en que el nervio se queja por el esfuerzo, muy parecido a cuando te pegas en el codo y te da calambre en el brazo. Como la pelvis se queda llena de sangre y tensa tras la movida, el nervio se irrita un ratito más. Para calmar la cosa en el momento, evita sentarte en superficies duras, échate una compresa tibia para aflojar los músculos y estira la cadera con calma. Si las descargas siguen muy seguido, échale una llamada a un fisioterapeuta de piso pélvico o a un urólogo para que te ayude a destensar la zona y disfrutes sin sustos.

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