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PREGUNTA
Hola, les escribo porque no sé cómo lidiar con esto. Tengo 60 años y un hijo de 21 que tiene un amigo al que quiere como a un hermano, se criaron juntos y él siempre está en casa. Hace unas noches, llegué tarde del trabajo y me bañé; tengo la costumbre de lavar mis bragas ahí mismo y dejarlas secando en la ducha. A la mañana siguiente, al ponérmelas, me di cuenta de que tenían unas manchas blancas sospechosas. Mi hijo me juró que él no entró al baño en la noche, pero que su amigo sí. No sé si estoy paranoica, pero creo que este muchacho está dejando su semen en mi ropa interior. ¿Qué hago? ¿Le cuento a mi hijo o encaro al amigo? Erika M.
RESPUESTA
Encontrar manchas extrañas en tu ropa es una señal de alerta de que alguien está invadiendo tu privacidad. Lo que describes no es una travesura de chamacos, es una falta de respeto. Ese joven está usando tus prendas para satisfacer un fetiche y está cruzando una línea de confianza sagrada. ¿Contarle a tu hijo? Quizá es difícil pues para saber que su amigo tiene fantasías con su mamá puede ser traumático y romper la relación de forma violenta. Pero tú no debes aguantar esto. Lo mejor sería marcar territorio de forma silenciosa. Deja de colgar tus chones en el baño y si el amigo se atreve a entrar a tu cuarto a buscar la ropa, entonces ya no hay duda: es un acosador. Si decides encararlo, hazlo con firmeza: “Sé lo que estás haciendo y no te quiero cerca”. Tu paz mental en su casa no es negociable por ninguna hermandad entre ellos.
PREGUNTA
Una amiga me habló de las balitas vibradoras con control remoto, para que mi pareja tenga el control y hacerme sentir orgasmos cuando él quiera. Me imaginé en una salida con él y que, mientras cenamos, me haga vibrar. ¿Peco de exhibicionista? Ayuda. Lidia M.
RESPUESTA
Lo que traes es ganas de meterle adrenalina a la relación y eso es de lo más sano. Esa fantasía se llama exhibicionismo controlado o compartido, y no eres una exhibicionista en el sentido negativo; lo que te prende es el riesgo y la complicidad. Usar un juguete a control remoto en un lugar público genera una tensión impresionante, porque tienes que controlarte y poner carita de “aquí no pasa nada”, mientras por dentro estás sintiendo todo el poder del motorcito. ¿Sí aguantarás? Lo mejor es empezar con un juguete silencioso (fíjate qué ruido hace antes de comprarlo) y en un lugar donde no haya demasiado ruido para que no los cachen. Es una forma increíble de juego previo.
PREGUNTA
Hola, estoy bien sacado de onda. El otro día en pleno mete-saca a mi chava le dio por apretarme los pezones. Nadie nunca me lo había hecho y pues hasta yo me sorprendí de lo mucho que me excitó, a tal grado que logró hacerme venir de la pura sensación. ¿Es normal? Josué P
RESPUESTA
Josué, lo que te pasó es de lo más normal y, de hecho, te acabas de ganar la lotería del placer. Muchos hombres tienen la idea de que los pezones son “territorio femenino”, pero la anatomía no miente: tus pezones tienen un montón de terminaciones nerviosas conectadas directo a tu centro de placer. Cuando tu pareja te estimula ahí, el cerebro recibe una señal muy parecida a la que recibe una mujer. En algunos hombres, la sensibilidad es tan alta que puede provocar lo que se llama un orgasmo de pezón o, como en tu caso, potenciar el orgasmo convencional hasta las nubes. El hecho de que te hayas venido de la pura sensación habla de que tienes una conexión muy buena con tu cuerpo y que tu pareja supo dónde apretar. No te saques de onda, mejor sácale provecho. Si ya viste que ese es tu debilidad o tu “punto G” externo, dile a tu chava que siga explorando sin miedo; no te hace menos hombre, te hace un hombre con más herramientas para disfrutar.
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