PREGUNTA

Hola. Recientemente mi esposo y yo hablamos de abrir nuestra relación, hacer algún trío o, tal vez, estar con otras personas, pero seguir juntos. Pero aún tenemos dudas; llevamos 10 años de matrimonio y siempre creímos que al casarnos seríamos exclusivos. ¿De dónde salen estos deseos? ¿Se puede estar con otros sin que haya problemas? Ana Luisa R.

RESPUESTA

Claro que se puede, pero no es para principiantes. El deseo de abrir la relación surge porque, después de una década, la novedad disminuye y el ser humano es biológicamente curioso; amar a alguien no borra el instinto de desear lo nuevo. Estos deseos no significan que ya no se quieran, sino que quieren expandir su mapa de placer. ¿Puede traer problemas? Sí, si no ponen reglas. Ojo abrir una relación no es para arreglar un matrimonio que va mal, es un lujo para matrimonios que van muy bien. Tienen que sentarse a definir límites: ¿Se vale repetir con la misma persona? ¿Se vale que sea con amigos? ¿Se cuentan todo? La clave es entender que la exclusividad sexual es un acuerdo, no una ley natural. Si ambos están en el mismo canal y tienen una buena comunicación, esto puede unirlos más; si lo hacen para complacer al otro o por miedo a perderse, sólo fracasarán en su intento.

PREGUNTA

¿Cómo puedo superar el pasado de mi novio? Él es lindo y atento conmigo, sé que me da mi lugar, pero siempre tengo esa espinita de que me duele la diferencia de pasados que ambos tuvimos, yo fui muy tranquila y sé que él salió con varias mujeres y tuvo una vida bien intensa. Ana J.

RESPUESTA

Lo que sientes se llama: celos retroactivos. Te duele imaginarlo con otras porque sientes que esas experiencias le quitan valor a lo que tiene contigo, o temes que tú no seas "suficiente" comparada con su historial. Pero te tengo una noticia: él te eligió a ti y tú eres la buena en su presente. Todo su pasado intenso fue precisamente lo que lo llevó a ser el hombre lindo y atento que es hoy contigo. Sus experiencias anteriores fueron su escuela; gracias a ellas ya sabe lo que quiere, lo que no quiere y, sobre todo, sabe valorar la paz y el amor que tú le das. Tú no compites con fantasmas del pasado. Con otras fue gimnasia; contigo es conexión. Si sigues rascando en su pasado, vas a terminar matando tu presente. Enfócate en que hoy, de todas las mujeres con las que pudo estar, su lugar favorito en el mundo es a tu lado.

PREGUNTA

Con cierto horror, descubrí que mi esposo se excita al ver sus pies con tacones. Incluso le encontré dos pares de tacones guardados, más o menos a su talla, no supo darme una explicación acertada, aunque sé que no le gustan los hombres…pero ¿qué puedo pensar? Katya M.

RESPUESTA

Bueno, Katya que a tu esposo le gusten los tacones no significa que sea gay ni que quiera dejar de ser hombre. Lo que encontraste es un fetiche muy común llamado parafilia de calzado o fetichismo de pies. Para muchos hombres, el tacón no es una prenda "femenina", sino un objeto que simboliza poder, erotismo y una estética que les dispara la dopamina. El hecho de que los zapatos sean de su talla podría sugerir que le gusta vestirse con prendas del sexo opuesto por puro placer erótico o curiosidad táctil; algo que algunos sexólogos definen como “crossdressing parcial”. No es una orientación sexual, es una preferencia de estimulación. Muchos hombres heterosexuales disfrutan la sensación de los tacones o la seda sin que eso cambie su amor o atracción por las mujeres. El problema real no son los zapatos, sino la falta de comunicación. Si él los escondió es por miedo a que lo juzgaras como "enfermo". En lugar de espantarte, acércate y pregúntale con curiosidad, no con juicio. Por ejemplo, dile: “Vi los zapatos, ¿te gustaría hablar de ello o... que hiciéramos algo con ellos en la cama?". Te aseguro que, si abres esa puerta, la confianza de tu matrimonio subirá de nivel.

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