PREGUNTA

Mi chava vive en Chilpancingo y yo acá. Al principio sí pegó feo, pero le agarramos modo. Videollamada, directo al grano, sin tanto rollo. Encuentros cibernético sin planes, sin abrazo, sólo la desconexión. La neta hasta mejor: sin gastos, sin estrés, sin tener que quedar bien con nadie. Cada quien en su cama y todos contentos. Pero luego me quedo viendo el techo y digo… ¿esto es relación o puro trámite bien armado?

RESPUESTA

Aguas, lo práctico funciona, pero no construye, y en asuntos de relaciones, menos. El cuerpo no solo sirve para el momento, también para el vínculo: para lo incómodo, para lo torpe, para lo real. Si solo se quedan en lo fácil, se van a volver expertos en no necesitarse. Y cuando eso pasa, la relación ya no se cae…se diluye. Piensa bien qué quieres, un viajecito a Chilpancingo podría aclarar muchas dudas, ¿no crees?

PREGUNTA

No fue un plan, ni una fantasía escondida. Mi vecina lloraba en silencio y yo la descubrí en la noche en la azotea viendo las estrellas y preguntándole al mundo como vivir tan sola. La vi apagarse tantas noches que cuando por fin, cuando se abrió, no hubo discurso, solo piel, besos y consuelo. Y sí, eso lo cambió todo. Ese contacto fue nuevo para ella y no tanto para mí. Yo no lo la deseaba pero esa noche también cambié yo. Su esposo nos odia, claro. Nosotras ya no nos soltamos. ¿Esto es amor o solo dos soledades que se encontraron?

RESPUESTA

Puede ser ambas. Dos soledades también pueden construir algo verdadero…si no se usan solo para tapar huecos. Lo que vivieron tiene fuerza porque nació desde lo real, no desde la idea. Pero ahora toca elegir: ¿se acompañan desde la conciencia o se esconden en lo que sienten? Lo que empieza como refugio puede volverse casa…o repetirse como escape.

PREGUNTA

No hice escándalo. No grité. No rompí nada cuando supe que tenía otra. Me senté, lo vi…y antes de hablar sentí que algo en mí se apagó. No hubo drama desde entonces vivimos en orden: horarios, pendientes, hijos impecables. Nadie sospecha nada. Pero en la noche, cuando se duerme, lo miro y no siento nada. Y eso me da más miedo que haber llorado. ¿Se puede vivir con alguien al que ya no amas…pero tampoco odias?

RESPUESTA

Lo peligroso no fue la infidelidad, fue lo que te hizo: desconectarte. El odio al menos es vínculo; la indiferencia es cierre. Puedes quedarte ahí años, funcionando y muriéndote lento. No necesitas decidir hoy si te vas o te quedas. Pero no gastes tu tiempo ahí, resuelve sí necesitas decidir si quieres volver a exponerte y a amar. Porque una vida sin conflicto se ve bonita…pero por dentro puede estar completamente muerta y nadie se merece eso.

PREGUNTA

Anoche otra vez me fui... pero sin moverme de la cama. Miguel me estaba esperando en esa ciudad inventada donde me pide placer y yo lo siento entrando en mi cuerpo. Después caminamos, nos reímos, me toca la mano y yo no tengo que explicar quién soy. Allá soy ligero. Aquí despierto y me pesa hasta el nombre. Mi esposa dormida al lado, mis hijos en el cuarto de junto… y yo sintiéndome un intruso en mi propia vida. Ya no es un sueño, es un refugio. ¿En qué momento empecé a querer irme sin irme?

RESPUESTA

Cuando un sueño se vuelve refugio, algo en la realidad se volvió jaula. No te juzgues, pero tampoco te engañes: no es Miguel, es lo que él representa. Libertad, deseo, aire. La pregunta no es con quién sueñas, es por qué tu vida despierta no te alcanza para ser libre y feliz. Antes de romperlo todo allá afuera, atrévete a reconstruirte por dentro. Si no, vas a cambiar de escenario…pero no de vacío.

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