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PREGUNTA
Tengo 68 años y, aunque las ganas no me faltan, el ‘muñeco’ ya no responde como antes. Mis amigos me dicen que me tome el Viagra, pero yo tomo medicina para la presión y me da miedo quedar ahí mismo en el mero acto. ¿Es seguro usar ayuda a mi edad o ya mejor me resigno a ver la tele? Manolo C.
RESPUESTA
¡Manolo, nada de resignarse, pero tampoco le juegue al vivo! La pastillita azul ha sido un milagro para muchos, pero nunca debe comprarla sin receta, y menos si es hipertenso. El peligro real no es la edad, sino la mezcla con ciertos medicamentos (especialmente los que tienen nitratos para el corazón). Si los combina sin supervisión, ahí sí se le puede bajar la presión a niveles peligrosos. Vaya con su cardiólogo o urólogo y dígale la verdad: “Doc, quiero seguir activo, ¿qué puedo tomar?”. A veces, solo hace falta ajustar sus dosis de la presión o darle un medicamento para la erección que sea más suave o de efecto prolongado. No deje que la pena le gane, los doctores escuchan esto todos los días y hay soluciones modernas que no ponen en riesgo su motor. Usted todavía tiene mucha leña que quemar, solo necesita que un experto le ayude a encender el cerillo de forma segura y sin riesgos innecesarios.
PREGUNTA
Vivo con mi hija y mis nietos desde que enviudé, pero hace poco empecé a salir con un compañero del club de baile. El problema es que no tenemos dónde estar solos; me da una vergüenza tremenda que mis nietos me vean llegar con alguien o que me oigan. ¿Cómo le hace uno para tener intimidad a esta edad sin sentirse juzgado por la familia? Conchita P.
RESPUESTA
Doña Conchita, ese es el dilema de muchos “abuelos” modernos: el corazón late, pero la casa está llena. En México, somos muy de familia muégano, pero usted tiene derecho a su vida privada. El primer paso es quitarse la idea de que está haciendo algo malo, usted es una mujer libre y no le debe explicaciones de su alcoba a nadie, ni a sus hijos. Si la casa es pequeña, ¿qué tal si se escapan a un hotelito de vez en cuando? No tiene nada de malo, es como una aventura de juventud. O hable con su hija y póngale límites claros: “Hija, tal día voy a recibir una visita y necesito mi espacio”. Sus hijos deben entender que usted no es solo ‘la abuelita’, sino una mujer con necesidades de afecto y compañía; verla feliz y acompañada debería ser un gusto para ellos, no un motivo de juicio. Atrévase a reclamar su espacio y su tiempo, porque la felicidad en esta etapa de la vida se encuentra en esos momentos de complicidad que tanto se merece.
PREGUNTA
Tengo 62 años y llevo tiempo divorciada, pero acabo de conocer a un señor que me encanta. El problema es que cuando queremos intentar algo, allá abajo me siento como un desierto; me duele mucho y me da pena porque parezco novata. ¿Será que a mi edad ya no se puede o hay algún remedio que no sea peligroso? Doña Elena R.
RESPUESTA
Doña Elena, ¡qué envidia de la buena! No deje que un tema de “humedad” le quite la oportunidad de disfrutar este nuevo amor. Lo que le pasa es lo más normal del mundo tras la menopausia, pues los estrógenos bajan y las paredes de la vagina se vuelven más delgaditas y secas. No es que usted no quiera, es que su cuerpo necesita una ayudadita extra que antes no ocupaba. Cómprese un buen lubricante a base de agua en la farmacia (no use aceites ni cremas corporales porque irritan) y verá qué diferencia. También puede ir con su ginecóloga para que le recete una crema con hormonas locales (que solo actúan en la zona de la vagina) para devolverle la elasticidad a la zona. Disfrutar de la intimidad a los 60 es un derecho y una forma maravillosa de mantenerse joven de espíritu; no se cierre a la posibilidad de sentir rico solo por un bachecito biológico que tiene solución fácil. Dése la oportunidad de redescubrir su cuerpo con calma y mucha comunicación con su pareja, que el amor maduro tiene un sabor muy especial.




