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PREGUNTA
Llevo 5 años con mi novio y lo amo, pero la pasión ya no es igual. Antes no podíamos quitarnos las manos de encima y ahora preferimos ver una serie y dormir. Me asusta pensar que se acabó la química o que ya no me atrae, aunque fuera de la cama todo está perfecto. ¿Es este el fin de nuestra vida sexual? Ricardo G.
RESPUESTA
Bienvenido a la "fase de mantenimiento". Lo que sientes no es el fin del amor, sino el fin de la limerencia (esa borrachera hormonal de los primeros meses donde el deseo es espontáneo). En las relaciones largas, el deseo deja de ser un "rayo que te cae del cielo" y se convierte en algo reactivo: hay que cultivarlo, invitarlo y, sobre todo, agendarlo. El error más común es esperar a que "den ganas" para empezar. A veces, el deseo aparece después de empezar con caricias, masajes o un beso largo. No es que ya no te atraiga, es que tu cerebro ya se acostumbró a su presencia y dejó de emitir esa alerta de novedad. La clave no es buscar la chispa de antes, sino encender un fuego nuevo. Hablen de sus fantasías actuales (que seguro no son las mismas de hace 5 años) y dejen de ver el sexo como una tarea y empiecen a verlo como un juego. No teman soltar la presión de la "frecuencia ideal" y enfóquense en la calidad de esos momentos de complicidad que solo cinco años de historia pueden construir.
GLOSARIO
Limerencia: Es un estado mental involuntario resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra.
PREGUNTA
Me gusta que me hablen sucio en la cama, pero luego me siento culpable…¿por qué? Rocío P.
RESPUESTA
El deseo muchas veces choca con la educación. El erotismo verbal activa fantasías de poder, entrega y juego, pero si creciste con la idea de que “una mujer decente no dice eso”, aparece la culpa como policía moral. No es que tengas algo mal: es que tu placer va más rápido que tus creencias heredadas. El trabajo está en reconciliar tu deseo con tu identidad, no en callarte lo que te prende. Cuando el placer se vive con consentimiento y conciencia, deja de ser “sucio” y se vuelve simplemente humano. Investigaciones en psicología sexual muestran que el “dirty talk”(hablar sucio) aumenta la excitación en más del 60% de personas, pero también genera culpa posterior en contextos culturales conservadores, como América Latina.
PREGUNTA
Desde que me cuido con hormonas mi deseo desapareció. Siento que quiero a mi pareja, pero cuando llega el momento me invento cualquier excusa para evitarlo porque mi cuerpo simplemente no reacciona. ¿Es mi culpa o es la pastilla?” Fernanda L.
RESPUESTA
No eres tú, ni te lo estás inventando. Al entrar al cuerpo, algunos anticonceptivos hormonales ponen a "dormir" a tus ovarios para evitar el embarazo, pero en el proceso también pueden reducir la testosterona libre, que es la chispa química de tu deseo, tus fantasías y hasta de tu lubricación. La buena noticia es que cuidarte no debe ser un sacrificio. No tienes por qué resignarte a vivir en "modo pausa" ni sentirte culpable por no tener ganas. A veces, el simple cambio a una fórmula con distinta carga hormonal o un método de barrera de larga duración puede hacer que recuperes tu energía en pocas semanas. No lo dejes pasar ni esperes a que tu relación se desgaste por esto. Ve con tu ginecóloga y dile: "Este método me protege, pero me apaga". El anticonceptivo ideal es aquel que te da la libertad de decidir sobre tu maternidad sin robarte el derecho a disfrutar de tu sexualidad.
EL DATO
Hasta un 25% de las mujeres que usan anticonceptivos hormonales reportan una baja en la libido. Es un efecto secundario real y documentado, no una falta de atracción, según la Federación Mexicana de Ginecología y Obstetricia.





