El investigador y divulgador de fenómenos paranormales Fepo, conductor de Podcast Paranormal, compartió su contacto extraterrestre ocurrido en el lago Cote, Costa Rica.
La aventura comenzó cuando Fepo viajó a este país centroamericano para entrevistar a Sergio Loaiza, relacionado con la histórica fotografía tomada el 4 de septiembre de 1971, en la que aparece un extraño objeto discoidal sobre el lago.
Durante su visita, escuchó testimonios sobre supuestos encuentros con seres extraterrestres y otros acontecimientos inexplicables que, según aseguró, aumentaron su interés por explorar personalmente la zona.
Fepo explicó que esta experiencia comenzó mucho antes del viaje. Durante meses había practicado meditación y trabajado en su preparación física, mental y espiritual, convencido de que el contacto con inteligencias no humanas podía establecerse mediante emociones positivas, particularmente el amor, la tranquilidad y la confianza.
Una madrugada, acompañado por investigadores locales decidió internarse en los alrededores del lago Cote. Después de recorrer caminos complicados, el grupo llegó hasta la orilla, donde encontraron un ambiente cubierto de neblina, rodeado de vegetación y un silencio que, según describió, resultaba profundamente misterioso. Fepo relató que observaron tres piedras colocadas en forma triangular en distintos puntos del recorrido, una coincidencia que interpretó como una posible señal.
Una vez frente al lago, propuso a sus acompañantes realizar un ejercicio colectivo de concentración para intentar establecer comunicación con supuestas inteligencias extraterrestres.
“Estamos listos, no tenemos miedo. Por favor, preséntense”, recordó Fepo sobre el mensaje que intentaron transmitir mientras mantenían los ojos cerrados y se concentraban en sentimientos de amor y amistad.
En el cielo comenzaron a aparecer misteriosos puntos luminosos rojizos que se desplazaban, se detenían y formaban figuras triangulares. Algunos parecían ascender desde las inmediaciones del lago, mientras otros surgían repentinamente, cambiaban de dirección o desaparecían.
Nuestro entrevistado aseguró que las luces parecían reaccionar a sus pensamientos y preguntas, aunque reconoció que inicialmente consideró la posibilidad de que fueran drones.
Este avistamiento habría durado más de 40 minutos, durante los cuales sus acompañantes utilizaron equipos de visión nocturna para obtener fotos y videos de los objetos. Fepo nos confirmó que terminó llorando de emoción ante lo que consideró el inicio de un verdadero contacto extraterrestre.
Su conclusión fue contundente: considera que no debemos esperar a que los gobiernos anuncien oficialmente la existencia de visitantes extraterrestres, sino prepararnos para explorar esa posibilidad mediante la conciencia, el equilibrio emocional y el respeto.
Aunque las imágenes mencionadas todavía requieren un análisis independiente que permita determinar la naturaleza de las luces, el testimonio de Fepo abre una pregunta fascinante: ¿es posible que la conciencia humana desempeñe algún papel en los supuestos encuentros extraterrestres?



