El pasado 3 de enero se produjo un hecho histórico que impactó al mundo: la captura y venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.

La prensa internacional siguió minuto a minuto esta operación militar y de inteligencia, liderada y supervisada por el presidente estadounidense

Se ha hablado ampliamente de la detención y de sus consecuencias a nivel internacional, pero pocos han puesto atención en una dimensión clave de este episodio: la dimensión espiritual y simbólica del poder. , la batalla no solo fue política o militar, sino también simbólica, librada en el terreno de los rituales, la fe y los símbolos mágicos que durante años han acompañado al chavismo.

Este episodio se inscribe en una larga tradición latinoamericana donde el poder no se ejerce únicamente desde las instituciones, sino también desde el imaginario religioso y místico.

En regímenes personalistas, la fe, los rituales y las creencias sobrenaturales funcionan como mecanismos de legitimación, protección psicológica y control narrativo. El chavismo no fue ajeno a esta lógica: construyó un discurso donde lo místico, lo revolucionario y lo mesiánico se entrelazaron para presentar el poder como un designio superior, más allá de la política convencional.

¿Qué papel jugaron los rituales y las creencias en el poder del chavismo?

En 2018, en Insólita Experiencia, mi programa de YouTube, abordé este tema junto a la periodista Lourdes Gómez, quien investigó las supersticiones y creencias ocultistas dentro de la política venezolana. Ella tuvo la oportunidad de conversar con el periodista venezolano David Placer, autor del libro Los brujos de Chávez.

En Insólita Experiencia compartimos las declaraciones de Placer, quien sostiene que Hugo Chávez se habría iniciado en la santería cubana y participado en rituales que incluían el uso de huesos humanos. De acuerdo con su investigación, la exhumación de los restos del héroe y libertador Simón Bolívar en 2010 no habría respondido únicamente a un estudio científico, sino también al presunto deseo de realizar un ritual santero que le permitiera perpetuarse en el poder.

En el caso de Nicolás Maduro, David Placer asegura que estas prácticas no solo continuaron, sino que se consolidaron. Afirma que Maduro mantiene las mismas supersticiones que Chávez y que vive rodeado de personal cubano iniciado en la santería. En palabras del propio Placer: “Todo esto continúa. La santería se mantiene en el entorno presidencial, especialmente en el círculo de la esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, siempre rodeada de santeros.

Cilia Flores es una mujer profundamente creyente, al igual que Nicolás Maduro, pero han transitado distintos caminos espirituales. Ella es fiel devota y seguidora de Sai Baba, el santón de la India que afirmaba ser la reencarnación de Dios en la Tierra.

Ambos lo visitaron como pareja cuando Maduro aún no era presidente, sino diputado de la Asamblea Nacional. Son también conocidos los episodios de superstición que rodean a Maduro, así como la presencia de altares santeros en alcaldías, empresas públicas, ministerios, gobernaciones e incluso en el propio palacio presidencial”.

Estas creencias llevaron a Nicolás Maduro a pensar que la fe podría salvarlo incluso de la detención. Pocas horas antes de su captura, el 31 de diciembre de 2025, en un podcast y durante una entrevista grabada dentro de un automóvil, Maduro se mostró completamente tranquilo y aseguró contar con un “búnker infalible” frente a Estados Unidos o cualquier amenaza: Dios.

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