La amistad entre Ricardo y Beatriz no nació de un negocio, sino de décadas de domingos compartidos y confianza; por eso, cuando Beatriz atravesó una crisis económica severa, él la apoyó.
Primero fue un préstamo de 260 mil pesos en abril de 2023 y, poco después, un segundo por 300 mil más. En total, Beatriz cargaba con una responsabilidad de más de medio millón de pesos. Al principio, la voluntad de pago fue férrea; ella logró cubrir más de 425 mil pesos en abonos constantes. Sin embargo, la vida es caprichosa y los recursos se agotaron en noviembre de 2025.
Con el cese de los pagos, llegó un enemigo más voraz que el interés moratorio: el silencio.
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La estrategia para salvar la relación fue la mediación colaborativa. Al llegar al Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México, ubicado en Niños Héroes 133, el mediador aplicó técnicas de escucha activa para que ambos pudieran expresar no solo cifras, sino el dolor del alejamiento.
La sesión permitió que Ricardo escuchara las razones personales de Beatriz y que ella comprendiera el sacrificio financiero de su amigo.
Se diseñó un plan de pagos flexible de 25 mensualidades de 5 mil pesos antes de un pago final mayor.
El acuerdo incluyó el uso de herramientas modernas para el seguimiento: Beatriz envía ahora sus comprobantes por WhatsApp a Ricardo el día 20 de cada mes. Esta estrategia ha permitido un monitoreo constante y transparente del compromiso. Al concluir la firma, ambos se abrazaron y agradecieron al mediador; reconocieron que, sin este espacio, el orgullo les habría impedido volver a hablarse. Recuperaron su amistad, demostrando que la mediación no solo liquida deudas, sino salva relaciones.


