Samuel, exempleado de una tienda de abarrotes, se cansó de los malos tratos de su jefe y decidió poner su propio negocio, aunque no contaba con todo el dinero para la

Era tal su entusiasmo, que se acercó a su primo Mario para pedirle un , ya que desde chicos fueron muy cercanos. Él le ofreció 100 mil pesos, por los que firmó dos pagarés con un interés pactado del 5%. En aproximadamente dos meses, Samuel instaló un minisúper, pero se endeudó con proveedores, no veía ganancias y sólo se dedicaba a pagar los intereses de la deuda.

Con el paso del tiempo, Mario le cobró el monto de la deuda, pues ya habían pasado casi dos años, pero Samuel falló. Después, un abogado diariamente se presentaba en el negocio para requerirle el pago inmediato y al no tener la cantidad para realizarlo, le notificaron que había una demanda en su contra. Al leer el contenido de la querella encontró un párrafo que decía que el Poder Judicial de la CDMX cuenta con un Centro de Justicia Alternativa, así que buscó en internet para saber de qué se trataba.

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El Centro ofrece mediación en la resolución de conflictos y Mario acudió, luego de que Samuel fuera invitado a una reunión. Ellos no solo hablaron del adeudo, sino de todas las afectaciones económicas y a nivel familiar; por ello, Mario le propuso a Samuel un plan detallado de seis pagos mensuales de 5 mil pesos, y la entrega de su vehículo mediante la cesión de derechos, con lo que Samuel estuvo de acuerdo para concluir con el juicio en el Juzgado y firmar el convenio en el Centro de Justicia Alternativa.

Fue así como, al concluir el procedimiento de mediación, ambos primos quedaron contentos con el resultado, y lograron seguir unidos.

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