era el delito en el que Rufina estaba implicada, pues un día llegó a su casa bastante tomada y comenzó a discutir con Rodrigo, su vecino, lo golpeó con un palo en la cabeza y él perdió la vista de un ojo.

Una vez que Rufina fue presentada a un juez penal, se le explicó que podría ser canalizada al del Poder Judicial de la Ciudad de México, esto le daba oportunidad de hablar con Rodrigo y llegar a un acuerdo reparatorio.

Rodrigo no estaba convencido de tomar esa opción, acudió a Niños Héroes 133, colonia Doctores, a cumplir con lo ordenado por el juez.

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En el Centro iniciaron el proceso de facilitación penal, ambos mencionaron las consecuencias de esa discusión y la relación vecinal inadecuada durante años.

Rufina reiteró haber actuado bajo circunstancias de enojo y alcohol, y Rodrigo el daño y el cambio de vida con la pérdida un ojo, pero también reconoció su actuar antes de ese evento.

Al final, Rufina cubrirá los costos de médicos, pagará una indemnización y ambos mantendrán una relación de respeto, así quedó plasmado en el acuerdo logrado ante el Centro de Justicia Alternativa. Tras esta sesión, se dio aviso al juez del asunto y se llegó a la solución del conflicto.

Rufina aprendió que las reacciones violentas conjuntadas con el alcohol causan daños muy graves, no solo físicos, sino también legales.

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