La última visita de System of a Down a México había sido como parte del problemático festival Force Fest 2018, que se realizó en Teotihuacán, donde los dioses locales hicieron trizas el lugar con una torrencial lluvia que generó más desorden del que ya había y mucho lodo.
Pese a esas problemáticas naturales y de logística, la banda armenio-estadounidense dio un concierto contundente que los coronó como lo que son: una banda gigante y protagónica en festivales de todo el mundo.
Esta semana, los creadores de ‘B.Y.O.B.’ volvieron a la Ciudad de México ante un monstruo de 130 mil cabezas que llenó por completo el Estadio GNP en dos fechas.
Acudimos a la primera de esas dos noches, que coincidió con mi cumpleaños número 43.
Como dato anecdótico, pocas horas antes del concierto no tenía boleto de entrada, pero un acceso de regalo de mi chica por mi onomástico nos hizo ser parte de este capítulo lleno de hits metaleros, humo provocado por bengalas y la emoción de volver a ver a este cuarteto que me ha acompañado desde esa primera vez que me presentaron el disco ‘Toxicity’ y jamás se fue.
Varios puntos por acotar sobre este concierto. Primero, las llamativas bengalas, que en estricta teoría no son permitidas y tendrían que ser decomisadas cuando te revisan en los accesos. Claro, es una tarea imposible porque son pequeños artefactos que puedes esconder con facilidad para ingresarlos.
Cierto es que fue alucinante ver el humo y sentir el calor de las bengalas en diferentes momentos, pero sobre todo cuando, al final, sonó ‘Toxicity’ y Serj Tankian pidió que todo ardiera.
El segundo punto fue la piedrita en el camino: un volumen bajo y una producción pobre. Ya lo sé, SOAD no necesita de un escenario estilo Taylor Swift, pero al menos la potencia del sonido hubiera podido ser más ponchada.
En mis canales de música personales posteé la observación del bajo volumen y, en efecto, no estaba loco ni sordo: cerca de 50 usuarios confirmaron ese detalle.
Sin embargo, el setlist fue tan poderoso que resultó un concierto pletórico, vibrante, con hits que han estado presentes por décadas, como el mencionado ‘B.Y.O.B.’ (tema con el que inició la “guerra”), ‘ATWA’, ‘Chop Suey!’ o la propia ‘Toxicity’, rolón que ya vive en todos los bares de la capital del país con la respectiva ronda de chelas y alitas.
En algún momento del concierto fui al sanitario a sacar las cervezas, y a lo lejos escuché que System of a Down estaba cantando ‘Las Mañanitas’.
Obviamente no me las cantaron a mí, fue para el suegro de Daron Malakian (como después supe), pero yo me las adueñé porque no cualquier día se celebra un cumpleaños con SOAD... y sin la furia de Dios Tláloc.


