La agenda del rock de la semana se la llevaron completita AC/DC, con sus tres estadios GNP, y Soda Stereo, con sus tres noches en el Palacio de los Deportes y el polémico avatar de Gustavo Cerati.
Sentimientos cruzados, dos experiencias muy diferentes: por un lado, Angus Young tirándose al piso con su guitarra en llamas, dando cátedra de rock en su estado más puro, de ese que ya se da a cuentagotas en la actualidad. En la casa de enfrente, el grupo argentino usando la tecnología más avanzada y la inteligencia artificial para volver a poner a su líder, quien duerme en otra galaxia desde hace 15 años, sobre un escenario vivo.

AC/DC mostró el lado clásico del rock: el fuego como muestra de energía, los miles de cuernos en el estadio y los uniformes escolares como símbolo de la eterna juventud. Soda Stereo dando cátedra de modernidad y vanguardia, poniendo a la tecnología a disposición de su arte y de un poderoso legado.
En AC/DC no hubo quejas: solos de guitarra emblemáticos, slams y la voz de Brian Johnson. En Soda Stereo Ecos sí hubo muchos comentarios en contra, sobre todo de gente que no fue al concierto. Para los que sí fuimos, fue una experiencia llena de emociones muy fuertes; tardaremos mucho tiempo en terminar de digerirlo.
Recibí opiniones negativas de gente que no acudió al Ecos; por el contrario, amigos y colegas que sí fueron al llamado del avatar de Cerati coincidimos en que fue una experiencia diferente, emocionante y desconocida, de la seducción al escalofrío: ¡un momento para el corazón sodero!
Lo mejor de todo es que se pudieron ver a muchos menores de edad en ambos shows. Seguramente será inolvidable para esos morrillos haber visto a Angus Young bailar a sus más de 70 años, como lo será el recuerdo de ese fantasmal Cerati junto a Zeta y Charly, en un sueño futurista donde el futuro ya se mezcla con nuestro presente. Esta semana, la CDMX pudo vivir el pasado, presente y futuro del rock, que se niega a morir.





