Desde 2015, los se convirtieron en referencia para los influencers y en una cita aspiracional para muchos jóvenes.

Para quienes generan contenido, recibir un premio también es una palmadita en la espalda por un trabajo que parece sencillo hasta que hay que hacerlo todos los días.

El negocio creció y FCO Group, propietaria de la marca, presume que Eliot Media registró en septiembre de 2026, 281.3 millones de impresiones, un alcance de 174 millones y 22.3 millones de interacciones.

Cifras que explican por qué las marcas quieren acercarse a una audiencia que, según la información difundida sobre la plataforma, se concentra entre los 14 y los 30 años.

Este año eligieron un lema precioso: “Más cerca de ti”. Hubo un momento en que la cercanía salió bastante cara, aunque los boletos fueran gratuitos.

Para recoger los boletos, los seguidores y sus padres fueron convocados a una concesionaria de automóviles, donde permanecieron formados a pie de calle durante unas cuatro horas.

Poco importó el tiempo de esos padres que tuvieron que dejar sus trabajos, modificar sus actividades y hacer hasta lo imposible por cumplirles la ilusión a sus hijos de estar cerca de sus ídolos.

Porque para los organizadores quizá fueron cuatro horas de fila, pero para muchas familias representaron un esfuerzo que nadie parece haber tomado en cuenta. Y todo para recibir un boleto que ni siquiera les garantizaba el acceso al evento y en el que parecen más preocupados por proteger a la producción que por recibir al público.

El evento es de pie, la visibilidad puede ser limitada y nadie garantiza conocer a famosos.

La producción decide dónde colocar a cada asistente, los gastos de asistencia médica quedan a cargo del público y se pide autorización para utilizar su imagen y voz.

El boleto contempla incluso la firma de padres o tutores de menores. Y en el frente advierte: “Este no es un pase de acceso al evento”. ¿Entonces qué les entregaron tras semejante espera?

No se trata de pedir trato de celebridad para cada invitado. Se trata de algo mucho más elemental: organización, información clara y respeto por el tiempo ajeno. Que una entrada no cueste dinero no significa que la paciencia del público sea ilimitada ni que sus derechos se queden en la puerta.

FCO, encabezada por la familia Ferraez, participa en otros proyectos y premiaciones, y no hay nada malo en conseguir patrocinadores; lo cuestionable es que el entusiasmo por venderles una experiencia al costo que sea termine dejando en segundo plano a menores de edad.

Las marcas deberían detenerse a preguntar a dónde va su dinero y qué trato reciben los jóvenes a los que pretenden conquistar. Y los influencers podrían preguntar cómo tratan a quienes les aplauden.

Detrás de este negocio hay adolescentes que ponen su ilusión en estar cerca de sus ídolos. Porque si el negocio consiste en estar “Más cerca de ti”, lo mínimo es no tratar la ilusión de un adolescente como material de relleno para una alfombra. Nos leemos la próxima, aquí donde quizá hablemos de ti.

Google News

TEMAS RELACIONADOS