Vaya 2026 el que nos espera, habrá 39 días que prácticamente detendrán a la industria del entretenimiento para concentrarse al 100 por ciento en el Mundial de Futbol.
Un paréntesis inevitable que impactará de lleno a plazas clave como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México, donde el balón marcará la agenda y todo lo demás tendrá que adaptarse.
Ante esta pausa colectiva, productores y promotores ya comenzaron a mover fichas. Algunos voltean a ver ciudades menos saturadas para esquivar la euforia mundialista; otros prefieren arrancar proyectos ahora y cerrarlos justo antes de que inicie el Mundial, con la intención de pausarlos —si funcionan— y retomarlos después con mejores resultados.
El reto es mayúsculo. En una industria donde las inversiones no se recuperan de inmediato, lanzar nuevos espectáculos en plena fiebre futbolera es una apuesta de alto riesgo. A eso se suma un factor que hoy pesa más que nunca: el aumento en los costos de los famosos.
Desde el año pasado, representantes y managers comenzaron a ajustar tarifas y hoy, con la certeza de que serán altamente demandados para fiestas, ferias y eventos privados, muchos ya cobran hasta 25% más que en 2025.
Por eso no sorprende que los grandes eventos —como la Feria de San Marcos y otras celebraciones masivas— hayan comenzado a destapar carteles, anunciar artistas y acelerar la venta de boletos y espacios comerciales. Varios acuerdos se cerraron desde el año pasado para evitar que el Mundial se lo llevara todo, aunque el margen de maniobra hoy es cada vez más reducido.
En este contexto, aparecen los Fan Fests como una salida estratégica. Se trata de eventos paralelos organizados por FIFA, gobiernos locales e iniciativa privada, con pantallas monumentales, conciertos, activaciones de marca y experiencias para miles de personas. Un formato que permite concentrar público, patrocinios y contenidos, ofrecer espectáculos de gran escala y, al mismo tiempo, darle un respiro al bolsillo de las audiencias, sin obligarlas a pagar precios desmedidos.
El Mundial pone el balón para que muchos ganen: productores, marcas, ciudades, artistas y hasta generadores de contenido, que tendrán en su propio país miles de historias que contar. Pero no para todos. Quienes entiendan el momento jugarán en equipo; los que inflen costos y quieran meter gol con la mano se quedarán expulsados por abusivos. Nos leemos la próxima, aquí donde quizá hablemos de ti.


