PUÑO DE TIERRA
El último párrafo de la renuncia de la ahora expresidenta del INE, Guadalupe Taddei, pareciera que escribió su epitafio en la función pública, misma donde se ha enriquecido. Taddei menciona que se retira… “con el orgullo de haber dedicado más de tres décadas de mi vida al servicio de la democracia mexicana”, como dicen en el box, sabe la exfuncionaria que de esta no se levanta. Dice que sirvió, pero también debiera decir que se sirvió, y con ‘la cuchara grande’, porque los miles fueron poco para el tamaño de su ambición; no se conformó, tuvieron que ser millones y la promesa de poner el mundo a sus pies, y los de los suyos…
NO ME AYUDES...
Para hundir más a Guadalupe Taddei bastó la actuación del área de Comunicación Social del INE, que el fin de semana publicó un comunicado sobre su renuncia y luego lo eliminó, dejando que la incertidumbre ocupara el espacio y no una explicación. En el momento más delicado para la presidencia, el área exhibió una falta de control que merecería responsabilidades. Su encargado, Sergio Uzeta, tendrá que explicar cómo permitió que los canales institucionales anunciaran la salida de su propia jefa para después retirar el mensaje. Ahora que ella se va, seguramente él seguirá sus pasos, pues nadie, entre los consejeros, tiene la mínima confianza en su desempeño.
LE QUEDÓ GRANDE
Ahora que la administración de Taddei fue golpeada en la línea de flotación al descubrirse la presunta red de corrupción que tejió y buscaba extender, muchos recordaron el día que llegó Sergio Uzeta a coordinar la comunicación y presumió de sus buenos oficios, incluso exigió decenas de renuncias porque dijo había gente sin experiencia y convocó a los suyos, a los de su confianza, que de poco le sirvieron, como él a Taddei.


