Más Información
Durante siglos, el ser humano ha intentado buscar comunicación con seres del más allá, ya sea por la nostalgia y deseo de reencontrarse con un ser querido o por simple curiosidad. Por eso, cuando el espiritismo ganó popularidad, surgieron diferentes inventos que prometían facilitar la contacto con personas fallecidas.
La búsqueda de señales del más allá no viene de la Spirit Box, famoso artefacto que se usa actualmente.
Con el paso del tiempo, los métodos han pasado de ser rudimentarios hasta tener tecnologías más sofisticadas y mejores aparatos para detectar fantasmas.
Lee también ¿Recuerdas las antenas parabólicas? Así veíamos televisión de otros países en los 80 y 90
Las primeras formas de comunicación con los muertos
Uno de los métodos más antiguos de los que se tiene registro son las llamadas mesas espiritistas, popularizadas alrededor de 1848, donde los participantes interpretaban golpes y movimientos como las respuestas que obtenían de las entidades.
En la década de 1850 y 1860, surgió la planchette, una tabla pequeña en forma de corazón que tenía adaptado un lápiz. A este artefacto había que desplazarlo sobre un papel y, supuestamente, escribía mensajes del más allá; podría decirse que esta es la primera aparición de lo que hoy conocemos como la Ouija.

Con la llegada de la fotografía, los espiritistas comenzaron a buscar la forma de encontrar pruebas visibles de la existencia de los fantasmas y fue en 1862 cuando el fotógrafo William Mumler difundió las primeras imágenes en las que aparecían figuras humanas transparentes, que supuestamente no aparecían en la imagen real.
Aunque al inicio fueron creíbles, la controversia que causó hizo que se investigara cómo aparecieron los supuestos fantasmas y posteriormente se descubrió que Mumler utilizaba la técnica de doble exposición para truquear sus fotografías y lograr el efecto de fantasma.

En 1891 se patentó oficialmente la Ouija, la cual sirve de una forma similar a la planchette. Supuestamente, funciona como un canal de comunicación con fantasmas y es que, de acuerdo con la creencia, el tablero no tiene poder por sí mismo, sino que se mueve gracias a energías que se manifiestan en el mundo real y forman palabras para comunicarse.

De las psicofonías a los medidores EMF
El siglo XX llegó, pero aún no se tenían respuestas sobre temas paranormales. Las investigaciones dejaron de ser solo en fotografías y se comenzó a indagar también en sonidos grabados.
Fue así que en 1959, Friedrich Jürgenson dijo haber registrado voces inexplicables mientras grababa el canto de las aves; esta fue la primera vez que se mencionaron las psicofonías.

Con la llegada de nuevos aparatos, se fue renovando la forma de captar actividad paranormal y, a finales de los 80 y principios de los 90, los investigadores del tema comenzaron a utilizar medidores de campos electromagnéticos para este mismo fin. Este aparato es conocido como EMF, por sus siglas en inglés.
Lee también Historia y decadencia del USB: Fue indispensable y hoy muchos jóvenes ni lo han usado
Este hecho despertó el interés de entusiastas del tema y aficionados que, con ayuda de medidores electromagnéticos, salían a las calles a captar sonidos, supuestamente relacionados con manifestaciones de espíritus.

La lectura de los medidores EMF comenzó a causar dudas y problemas, ya que cambiaba si había aparatos electrónicos cerca o alguna otra fuente de interferencia.
Actualmente, la tecnología le ha permitido a los exploradores de lo paranormal tener aparatos más sofisticados como la Spirit Box, grabadoras digitales, cámaras infrarrojas y sensores de movimiento.
¿Cómo funciona la Spirit Box?
El antecedente de las actuales Spirit Box apareció en 2002, cuando Frank Sumption creó la llamada Frank's Box, un dispositivo que combinaba ruido blanco y señales de radio para generar fragmentos de audio.
Su invento marcó un precedente en el desarrollo de aparatos utilizados por aficionados a la investigación paranormal para intentar comunicarse con supuestas entidades.

En 2007, se hizo pública la técnica de Frank y posteriormente inspiró los modelos más avanzados que se utilizan en la época actual.
Aunque estos aparatos pueden registrar fenómenos físicos y ambientales, no existe evidencia científica reproducible de que sean capaces de detectar fantasmas o demostrar la presencia de personas fallecidas.









