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Estamos en pleno Halloween y estamos en vísperas del Día de Muertos, pero sin duda alguna, lejos de los disfraces y los altares, Lyn May es la protagonista de una historia de terror real, digna de una película de Alfred Hitchcock.
Y es que, la famosa vedette mexicana rebasó todos los límites legales, emocionales y sociales, cuando desenterró el cadáver de su esposo para poder pasar una noche más a su lado.
¿Quién es Lyn May?
Liliana Mendiola Mayanes, mejor conocida como Lyn May, es una de las actrices de cine de ficheras más icónicas de nuestro país y la época dorada de los cabarets. Lyn May nació en Acapulco y a los 14 años llegó a la Ciudad de México en busca de oportunidades.
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No fue hasta la década de los 70 cuando alcanzó la fama gracias a su talento para el baile y su escultural cuerpo que, a la fecha, sigue causando sensación. No obstante, lejos del glamour y la farándula, su vida personal resultó ser bastante macabra.
La historia de Lyn May y su esposo
Antonio Chi-Xuo, un empresario de origen chino logró ganarse el corazón de Lyn May y tras estar casados durante 25 años, el hombre falleció debido al cáncer de próstata en 2008. Lejos de vivir un duelo como el de cualquier persona, Lyn May optó por cometer uno de los actos más atroces: pagó para que su marido fallecido fuera exhumado para poder dormir con él.
Lo que parecería ser sacado de una película de terror rebasó la realidad y es que, al estar inconsolable por la pérdida del amor de su vida, Lyn May ideó el plan de pagar para que su marido fuera exhumado y así tal cual lo cumplió, la famosa durmió con el cuerpo sin vida de Chi-Xuo por cuatro días, antes de cremarlo y perderlo para siempre.
Lo más turbio del caso fue cuando Lyn May, según sus declaraciones, llegó a sentir cómo su esposo se levantaba y se recostaba a su lado y la única persona que logró frenar sus actos fue su propia madre, quien le hizo ver que podría meterse en problemas con la justicia.
Pese a ello, Lyn May nunca se enfrentó a la justicia por este macabro hecho, pues todo lo manejó en el terreno de lo privado y no fue años después cuando lo reveló en entrevistas.
Sin duda, la actriz demostró los límites más extremos del duelo y sin ser una película de horror, este relato de Lyn May le pone la piel de gallina a todo aquel que la conoce.









