Cuauhtémoc.– Hace unos días tuve la oportunidad de conocer a un enmascarado que prácticamente para el tráfico: es el, quien deja babeando a varias que rolan en la Ciudad.

Originario de Minatitlán, Veracruz, este carnal realiza una notable labor para apoyar a la bandita.

Iba caminando por Paseo de la Reforma, al pie del Ángel de la Independencia, cuando vi a lo lejos a un hombre sin playera luciendo tremenda musculatura.

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Él estaba parado esperando que el semáforo marcara el alto para acercarse a los vehículos que necesitaban un trapazo en su parabrisas. Curioso por ver la reacción de la gente, esperé a que volviera a la banqueta para poder conocer su historia.

Este carnal me contó que todo comenzó por una apuesta que hizo con un amigo llamado Ribón. Según entendí, el que perdiera tenía que limpiar parabrisas usando un sombrero o una máscara, él eligió la capucha.

Respetando la labor de los trabajadores callejeros, el Limpiaparabrisas MX se acercó a ellos para que le enseñaran cómo utilizar el jalador, el trapo y el jabón para limpiar los cristales de los automóviles y ganarse unas monedas.

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Desde hace tres meses se dedica a esta chamba. Su jornada es de dos horas en cada crucero y, por increíble que parezca, no solo limpia en Minatitlán; también ha trabajado en las calles de Monterrey, Ciudad del Carmen, Mérida, Campeche, Playa del Carmen, Villahermosa, Coatzacoalcos, Puebla y la Ciudad de México.

Hay que aclarar que este peculiar personaje no se dedica a la lucha libre: es comerciante, y todo lo que gana en las esquinas lo regala a los limpiaparabrisas o a gente que necesite una lanita. Para él, su pago es convivir con ellos, y a la vez, conoce su realidad que está llena de accidentes y discriminación que viene de muchos conductores.

Limpiaparabrisas MX reconoce que la máscara y mostrar su cuerpo es para llamar la atención; eso le permite que los automovilistas no rechacen su servicio e incluso le den más dinero por el “taco de ojo” que se echan, principalmente las damitas.

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“Muchos dirán que esto no es trabajo, pero claro que sí lo es. Lo que queremos es que la gente no esté robando y, aunque no es un oficio común, es mejor dedicarse a limpiar parabrisas”, me compartió.

Gracias a que le echa muchas ganas, en un buen día puede sacar más de mil pesos en las dos horas que se rifa. Eso contrasta con lo que un limpiaparabrisas habitual obtiene, ya que en una jornada completa de entre 8 y 12 horas saca, por mucho, 500 pesos; por eso los “hace fuertes”.

Desde el fondo de su corazón, el Limpiaparabrisas pide a toda la banda que no discrimine a sus compitas y que les cooperen para “un taquito”, porque muchos de ellos tienen familia y gastos que solventar.

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