Para la gente más grande es imposible imaginar que hay jóvenes que nunca han usado un USB y es que, la tecnología avanza a pasos tan agigantados que, hay quienes solo utilizan almacenamientos virtuales.
Pero para muchos, existió una época en la que olvidar una pequeña barra de plástico colgada de un llavero, significaba no llevar la tarea escolar o la presentación más importante de la oficina y aunque hoy siguen presentes en algunos cajones, los también llamados “pendrive” han comenzado a ser una pieza de museo.
Al inicio de la década de 1990, conectar un dispositivo externo a una computadora era una tarea muy compleja y es que, entre un montón de cables y varios pasos a seguir, las grandes compañías de cómputo decidieron que se tenía que crear una interfaz universal que facilitara todo.
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No fue hasta 1996 cuando oficialmente el mundo presenció el nacimiento de las memorias USB (Universal Serial Bus o Bus Serial Universal), lo que significó un gran salto para la tecnología, no solo por la velocidad de transferencia de datos, sino también por el concepto de enchufar y comenzar a utilizar, sin necesidad de reiniciar la computadora o de instalar algún programa externo.

Pero la verdadera revolución llegó en el 2000, cuando las memorias USB comenzaron a ser portátiles, con la novedad que la capacidad parecía colosal (8 megabytes), en comparación con los disquetes de 3.5 pulgadas (1.44 megabytes).
Con la llegada del formato USB 2.0, se dio el salto definitivo y ahora sí, ya todo mundo los usaba y dejaba en el olvido a los disquetes de 3.5 pulgadas.
De herramienta escolar a accesorio de moda
Los USB se comenzaron a masificar más o menos durante el 2006, cuando se volvió un artículo básico para los estudiantes y con esto, llegaron un sinfín de diseños que revolucionaron la forma de vender una simple USB y es que ahora, con la forma de los personajes favoritos de caricaturas, en forma de tarjetas de crédito y hasta pulseras, se volvieron un accesorio de moda entre los jóvenes de aquella época.

Pronto, el USB dejó de ser un artículo limitado a transferencia de datos en equipos de cómputo, poco a poco comenzaron a ganar terreno en la forma de escuchar música, pues los vehículos más nuevos comenzaron a salir al mercado con un puerto USB integrado en sus estéreos para sustituir las bandejas de CD. Con la gran ventaja que ahora podrías tener cientos de canciones en una sola memoria, en lugar de sólo unas cuantas canciones por CD.
La nube desplazó a las memorias físicas
Aunque para este 2026 el pendrive sigue siendo utilizado, poco a poco ha dejado de ser un artículo de primera necesidad y ya casi nadie carga con uno, pues lo de hoy es almacenar todo en la llamada “nube”.
Es importante mencionar que los USB no están muriendo por ser una herramienta mala u obsoleta, sino porque la tecnología rebasó la necesidad de tener una memoria física, quedando en la memoria de quienes fueron testigos de cómo toda una vida cabía en la palma de la mano.









