En esta ocasión te contaré la historia de uno de los asesinos más brutales pero poco conocidos en la historia, esta historia traspasó fronteras a raíz de las terribles historias que se contaban, Abul Djabar () aterrorizó Afganistán durante más de 10 años, aproximadamente 300 vidas fueron arrebatadas de la mano de su turbante.

Un Perfil Depredador: El Engaño como Herramienta

Djabar no era un atacante impulsivo; era un depredador metódico. Su estrategia se basaba en la manipulación psicológica. Buscaba específicamente a hombres jóvenes y niños que presentaran rasgos de vulnerabilidad: recién llegados a la capital, jóvenes sin redes de apoyo o niños con poca experiencia en los peligros de la calle.

Con una apariencia que no levantaba sospechas, Djabar se acercaba a ellos ofreciendo ayuda, comida o promesas de empleo. Una vez que lograba quebrar la barrera de la desconfianza, los conducía a zonas desoladas, edificios en construcción o callejones oscuros de los suburbios de Kabul. Allí, la máscara de amabilidad desaparecía:

  • Agresión: Las víctimas eran sometidas a brutales ataques sexuales y sodomía.
  • El arma: Su firma distintiva era el uso de su propio turbante. Utilizaba la tela para estrangular a sus víctimas, un método silencioso que no alertaba a los transeúntes cercanos y que le valió el escalofriante apodo del "Asesino del Turbante".

El Caos Policial y la Tragedia de los Inocentes

Mientras los cuerpos aparecían con una frecuencia alarmante, la policía de Kabul se encontraba en un estado de parálisis y desorientación. La falta de técnicas forenses avanzadas y la presión social por encontrar un culpable llevaron a uno de los capítulos más oscuros de este caso: la negligencia judicial.

Bajo la desesperación de detener la histeria colectiva, las autoridades detuvieron a dos hombres distintos en diferentes momentos de la década. A pesar de que las pruebas eran circunstanciales o nulas, ambos fueron procesados y ejecutados por error. Estas muertes inocentes no detuvieron los crímenes; por el contrario, Djabar continuó operando con total impunidad mientras el Estado creía haber resuelto el problema.

El Arresto y la Magnitud de sus Crímenes

El fin de su carrera criminal llegó de manera fortuita en 1970. Djabar fue sorprendido en pleno acto cuando intentaba asesinar a una nueva víctima que logró resistirse o alertar a terceros. Tras su captura, la magnitud de sus actos comenzó a salir a la luz durante los interrogatorios y las inspecciones.

  • Cifra estimada: Las investigaciones de la época sugirieron que fue responsable de más de 300 homicidios.
  • Cifra probada: Debido a la descomposición de los cuerpos encontrados y la falta de registros precisos, la Justicia solo pudo vincularlo de manera irrefutable con 65 asesinatos.

Sin embargo, esos 65 casos fueron más que suficientes para sellar su destino. El juicio fue rápido y la sentencia contundente. En octubre de 1970, a la edad de 49 años, Abul Djabar fue ejecutado en la horca en una prisión de Kabul, poniendo fin a un reinado de terror que marcó a una generación de familias afganas.

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