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Zidane y Vieira fueron campeones con Francia en 1998, mientras que Xavi levantó el trofeo con España en Sudáfrica 2010. Tres leyendas que ya saben lo que significa tocar la gloria mundialista.
Van Bommel y Forlán también alcanzaron el podio en Sudáfrica 2010 con Países Bajos y Uruguay, respectivamente. Mancini, por su parte, formó parte de la selección italiana que terminó entre los tres primeros en 1990.



Y si alguien conoce de Mundiales es Rafael Márquez. El mexicano disputó cinco ediciones consecutivas: Corea del Sur-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018, siempre como capitán.
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Con ello, Márquez comparte con Cristiano Ronaldo el registro de haber portado el gafete de su selección en cinco Copas del Mundo consecutivas.
Gallardo también tuvo presencia mundialista con Argentina. Participó en Francia 1998 y Corea del Sur-Japón 2002, además de alcanzar los cuartos de final en su primera participación.


¿Podrán escribir otra historia?
Ahora, el reto cambió. Ya no se trata de marcar goles, levantar trofeos o comandar a sus compañeros dentro de la cancha. Tendrán que hacerlo desde la línea técnica, tomando decisiones y cargando con las expectativas de selecciones que conocen demasiado bien su pasado.
Clasificar al Mundial 2030 será apenas una parte de la misión. Para estas leyendas existe otro desafío, quizá todavía más pesado: convertirse en grandes entrenadores sin permitir que su enorme legado como futbolistas quede manchado.








