La Casa de los Famosos México ya tiene de todo: pleitos, romances, estrategias, nominaciones y hasta lágrimas de los papás cuando aparecen sus hijos. Pero Ian Othón llegó para demostrar que al reality le hacía falta un ingrediente: un niño con permiso para decir lo que piensa.
El hijo de Yahir entró para reencontrarse con su papá y, aunque hubo abrazo, emoción y mucho cariño, el pequeño no desperdició ni un minuto de su visita. Ian llegó a trabajar, pues entre chisme y chisme pidió votos para su papá, mandó saludos, preguntó por todo, pidió permiso a La Jefa para llevar souvenirs a sus amigos y hasta se dio tiempo de recorrer la casa.
Vamos, que Yahir esperaba una visita familiar y terminó recibiendo el reporte completo de exteriores.
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¿Y quién dijo que los niños no saben hacer campaña?
Ian no solamente llegó a decirle a su papá que lo extrañaba; también se encargó de recordarle que está en una competencia y que, si ya llegó hasta la final, "tiene que ganar, wey."
Así, con la confianza que solamente un hijo puede tenerle a su papá, Ian habló con Yahir como si estuvieran echando la plática en la sala de su casa y no frente a las cámaras de uno de los realities más vistos.
Y por si faltaba algo, también llegó con información de lo que ocurre dentro de la casa. Le contó a Yahir lo que había escuchado sobre Gema Garoa y Ese Pérez, asegurando que supuestamente le tenían envidia a su papá. Es decir, ni el confesionario tiene tanta información fresca.
Y esa confianza fue precisamente la que hizo que las redes comenzaran a acordarse de otro pequeño que ya conoce perfectamente los pasillos del reality: Ponchito, el hijo de Poncho de Nigris.

En 2023, Ponchito también entró a La Casa de los Famosos México para sorprender a su papá y terminó protagonizando uno de los momentos más recordados de aquella temporada. Llegó con su famosa personalidad, convivió con los habitantes y hasta le echó porras a Poncho para que llegara a la final.

Ahora Ian parece haber tomado la estafeta.
Aunque cada uno tiene su estilo, los dos comparten algo peligrosísimo para cualquier reality: no necesitan hacer nada especial para robarse la cámara.
Ian aprovechó el viaje, quiso conocer la casa, estuvo pendiente de los habitantes, mandó saludos, consiguió permiso para llevarse souvenirs y hasta se dio tiempo de comer como rey. Y aquí llegó otro de los momentos que provocaron carcajadas.

Mariana le dio sopa y, como buena anfitriona, quiso saber si le había quedado rica.
—¿Me quedó deliciosa, verdad?
Ian, con la confianza de quien ya lleva tres temporadas en el reality, respondió:
“Buenísimo, wey. Podría comer esto todos los días”.
Mientras Yahir vive la recta final con los nervios a tope, Ian ya conoció la casa, probó el menú, hizo campaña, repartió saludos y se llevó souvenirs.
¿Entonces cuándo empieza “La Casa Kids”?
Las comparaciones con Ponchito no tardaron en aparecer y, la verdad, material no falta.
Ponchito ya demostró que puede entrar a la casa, convivir con los famosos y terminar robándose la atención. Ahora Ian llegó con su propio estilo: más chisme, más carrilla y un “wey” que ya se convirtió en parte del personaje.
Los papás están compitiendo por llegar a la final, pero sus hijos parecen estar jugando otro reality: uno donde hay que disfrutar la visita, conseguir regalitos, comer rico y enterarse de todo.

Ponchito ya tiene experiencia en esto de robarse el show y ahora Ian llegó para demostrar que tampoco necesita estar nominado para convertirse en protagonista.
Si algún día "La Casa Kids" se hace realidad, estos dos ya tienen medio casting ganado: uno con sus ocurrencias y el otro con su clásico “wey”.








