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A 27 años del crimen que paralizó a todo México, los detalles que rodean las últimas horas del conductor siguen causando intriga y, como bien ya se sabe, lo último que el carismático hombre hizo fue ir a desayunar con sus compañeros del programa “Una tras otra”, emitido por la señal de TV Azteca.
El 7 de junio de 1999 quedó marcado en la historia de la televisión mexicana como el día en que la violencia alcanzó a una de las figuras más queridas de la pantalla; nos referimos a Paco Stanley y, aunque ya casi se cumplen 30 años del crimen, no deja de despertar la curiosidad tanto del público que vivió aquel fatídico momento, como de aquellos que lo han revivido a través de documentales y series.
El aterrador hecho fue a las afueras del famoso restaurante “El Charco de las Ranas”, ubicado sobre el Periférico Sur de la Ciudad de México. Tras terminar la transmisión de su programa, el conductor, acompañado por Mario Bezares, Jorge Gil y sus escoltas, decidió hacer una parada para llenar sus estómagos, sin saber que sería su último alimento.
Pero, ¿qué fue exactamente lo que pidió Paco Stanley en su última comida?
Quienes estuvieron presentes y los reportes oficiales de la época coinciden en que el carismático presentador no escatimó a la hora de ordenar y es que se dio un festín de comida mexicana, con sabor a despedida.
Según las declaraciones de Mario Bezares y de algunos empleados del lugar, Paco Stanley pidió bistec en chile pasilla, acompañado de queso panela, frijoles refritos, totopos y un agua de tamarindo.
Por su parte, Mario Bezares y Jorge Gil pidieron únicamente unos chilaquiles con huevo estrellado.
El misterio del baño y Mario Bezares
Aquel 7 de junio de 1999, los minutos que Mario Bezares pasó en el baño de “El Charco de las Ranas” se convirtieron en el misterio más grande y le valió ser señalado por la justicia y por el ojo público.
Según la versión del ganador de “La Casa de los Famosos”, aquel modesto desayuno le habría causado un malestar estomacal, por lo que se dirigió a los sanitarios de manera urgente.
Paco decidió no esperarlo, pues por lo que se cuenta, “Mayito” ya había tardado mucho, así que decidió caminar a la salida junto a Jorge Gil, dejándole dicho a su “patiño” que lo verían en la camioneta Lincoln Navigator modelo 97.
Justo cuando Paco y sus acompañantes subían al vehículo, un grupo de sicarios abrió fuego directo contra la camioneta con armas de alto poder, asesinando instantáneamente al conductor. Dentro del restaurante, al escuchar las ráfagas de viento y los gritos de pánico, Bezares se tiró al suelo del baño para protegerse, enterándose de la tragedia minutos después al salir al estacionamiento.
Para las autoridades de la época, esta oportuna ida al baño no fue una coincidencia, sino una coartada planificada para salvar su vida y “entregar” a su amigo.
Aunque esta teoría llevó a Mario Bezares a pasar casi un año y medio en prisión, la justicia terminó absolviéndolo en 2001 por falta de pruebas, dejando ese momento como uno de los grandes enigmas de la cultura popular mexicana.








