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El mundo de la música se encuentra consternado tras los hechos ocurridos con la agrupación Carlos Miguel y Orquesta, donde dos de sus integrantes resultaron heridos por impactos de bala, presuntamente perpetrados por extorsionadores y sicarios que habrían amenazado al grupo de manera constante durante un año. Esta situación ya había sido expuesta anteriormente; sin embargo, no se realizaron las investigaciones correspondientes.
El ataque ocurrió cuando la banda se presentó en el distrito de Carabayllo, ubicado en la zona norte de Lima, Perú. En un escenario al aire libre, sobre la avenida Túpac Amaru, arribaron cuatro hombres a bordo de dos motocicletas, quienes apuntaron y dispararon contra los artistas mientras interpretaban sus éxitos frente al público.
El trágico suceso desató una ola de pánico entre los asistentes, la cual se intensificó al percatarse de que dos músicos habían sido baleados, mientras que los atacantes lograron escapar en medio del terror de la audiencia. Uno de los heridos es el guitarrista Carlos Quispe, de 58 años, quien recibió un impacto de bala en el abdomen y un rozón en el cuello. La información fue compartida por sus familiares a la emisora RPP.

Antecedentes de amenazas previas al atentado
El vocalista de la agrupación, Carlos Miguel, ya había denunciado en marzo pasado que estaba recibiendo mensajes de extorsión en su teléfono celular, al igual que otros integrantes del grupo. Esta situación provocaba que en cada presentación se encontraran atemorizados y con constante miedo.
Tras el atentado, en las páginas oficiales de la agrupación se publicó un comunicado en el que lamentaron los hechos ocurridos en Carabayllo, los cuales dejaron a dos de sus integrantes heridos, actualmente bajo atención médica y con pronóstico reservado.
“Condenamos enérgicamente este acto criminal que no debió ocurrir”, expresó el grupo musical.
Asimismo, añadieron que:
“Lamentablemente, orquestas como la nuestra han sido expuestas a situaciones de inseguridad durante mucho tiempo, sin que las autoridades competentes hayan encontrado una solución efectiva”.
“No podemos seguir viviendo en un clima de inseguridad y abandono”, remarcó la orquesta.
“La indiferencia de las autoridades nos hiere profundamente, ya que todos los que trabajamos de manera honesta hemos sido afectados por esta situación”, concluyeron.
Este ataque ocurrió a pesar de que Lima se encuentra en estado de emergencia, declarado por el Gobierno del presidente interino José Jerí desde octubre pasado, con el objetivo de combatir el crimen organizado. No obstante, esto no ha evitado que continúen los ataques de sicarios contra distintos sectores económicos, incluidos artistas y agrupaciones musicales.











