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Entre vestidos elegantes, rostros pintados de calavera y flores de cempasúchil, una madre adulta mayor convirtió el desfile de Catrinas en un grito desesperado de amor y esperanza: salió a las calles para buscar a su hijo desaparecido y mantener viva su memoria.
Un video que circula en redes sociales muestra a la mujer durante la Mega Procesión de Catrinas, realizada el domingo 25 de octubre en la Ciudad de México, mientras desfila con un cartel dedicado a su hijo, cuya ausencia la acompaña incluso en medio de una celebración llena de música y color.
La escena conmueve porque, mientras miles de personas se reúnen para celebrar una de las tradiciones más emblemáticas del país, hay madres que no tienen nada que festejar: siguen esperando el regreso de sus hijos y recorren cualquier espacio posible para pedir ayuda, exigir justicia y evitar que sus seres queridos caigan en el olvido.
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La procesión, que avanzó desde el Ángel de la Independencia hacia el Centro Histórico, reunió a alrededor de 20 mil participantes, de acuerdo con los organizadores citados por La Jornada. Sin embargo, detrás de los maquillajes y los elaborados vestuarios también hubo un mensaje doloroso: las familias de personas desaparecidas continúan buscándolas.
El caso de esta madre refleja una tragedia que golpea a miles de familias mexicanas. En mayo de 2026, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó un informe en el que advirtió sobre la magnitud de la crisis de desapariciones en el país. Con cifras disponibles hasta junio de 2025, el organismo contabilizó más de 128 mil personas desaparecidas y no localizadas.
Detrás de cada registro hay una historia interrumpida, una familia que busca respuestas y seres queridos que se niegan a abandonar la esperanza. En muchos casos, son las propias madres quienes encabezan las búsquedas, difunden fichas, recorren instituciones y salen a las calles para exigir que las autoridades investiguen.
Por eso, la imagen de una mujer mayor desfilando con el cartel de su hijo adquiere un significado que va más allá de una celebración de Día de Muertos. Su presencia recuerda que, mientras México honra a quienes ya fallecieron, miles de familias siguen sin saber qué ocurrió con quienes todavía esperan encontrar.








