Para los , el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado dejó de ser una especulación y se convirtió en una pesadilla cotidiana, señaló la psicóloga Aimé Alanís Pérez, especialista en atención a menores víctimas de la violencia.

“Dentro de los grupos de madres buscadoras es una constante. Hay varias mamitas dentro del grupo con hijos de 13, 14, 15 o 16 añitos que dicen que el crimen organizado se los llevó para el reclutamiento forzado”, afirmó Guillermina Camacho, integrante del Siguiendo tu Rastro con Amor Zacatecas.

La propia es madre de un menor desaparecido en 2017. “Nunca supe qué le ocurrió, se lo llevaron cumpliendo exactamente 17 añitos”, relató.

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Camacho considera que las redes sociales sólo han acelerado este tipo de enganche, al explotar la vulnerabilidad de los jóvenes mediante promesas de dinero rápido y dar mayor visibilidad al fenómeno.

Por ello, exigió campañas masivas de prevención en escuelas y comunidades, para advertir a los adolescentes sobre los riesgos y evitar que sean atraídos por ofertas económicas falsas.

“Debe haber una estrategia para que los jóvenes que están en casita o en la calle sepan del gran riesgo y que nadie les pagará cantidades exorbitantes sin hacer nada y no caigan por necesidad económica”, señaló.

Ante esta problemática, los colectivos de búsqueda locales y de otras entidades también se han convertido en un primer puente de auxilio, como ocurrió con el caso de tres adolescentes desaparecidos de Jalisco.

Criminales estudian a los menores para engancharlos en Zacatecas
Foto: Especial
Criminales estudian a los menores para engancharlos en Zacatecas Foto: Especial

Las madres lograron coordinar la búsqueda con autoridades de Zacatecas luego de que los GPS de los jóvenes marcaran señal en municipios de esta entidad.

La psicóloga Aimé Alanís Pérez explicó que el crimen organizado parece aprovechar las necesidades propias de la adolescencia, una etapa en la que los jóvenes buscan construir su identidad y encontrar un sentido de pertenencia.

“Pareciera que la delincuencia organizada estudió la psicología del desarrollo del adolescente”, señaló.

De acuerdo con la especialista, los grupos criminales pueden ofrecer a los jóvenes elementos que buscan durante esta etapa: identidad, pertenencia y una sensación de poder mediante el acceso a un arma.

“Les da ese sentido de pertenencia, les da identidad y les da poder con un arma. Cubren la etapa socioemocional de jóvenes que viven en una enorme desigualdad estructural”, explicó.

Criminales estudian a los menores para engancharlos en Zacatecas
Foto: Especial
Criminales estudian a los menores para engancharlos en Zacatecas Foto: Especial

Al ingresar a las filas criminales, agregó, los menores son sometidos a procesos deshumanizantes de adiestramiento que pueden dejar secuelas en quienes sobreviven, entre ellas estrés postraumático severo y conductas de sociopatía.

“No es necesariamente una sicopatía de nacimiento, sino es provocada por un entorno hostil”, puntualizó.

250 MIL Adolescentes están en riesgo de ser reclutados por redes criminales debido a sus condiciones de alta vulnerabilidad, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México.

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