En pleno Centro Histórico de la Ciudad de México existe una iglesia que guarda una pieza religiosa capaz de sorprender a cualquiera que la observe con detenimiento. Se trata del Templo de Santa Teresa la Nueva, ubicado sobre la calle de Loreto, donde se encuentra e una figura de cera que en su interior conserva restos óseos humanos.

A primera vista, la escultura parece representar a una mujer recostada y dentro de una urna de cristal. Sin embargo, al acercarse es posible notar que algunas partes de la figura dejan al descubierto huesos reales, particularmente en las manos y los pies.

El propio Gobierno de la Ciudad de México señala que en este templo se encuentra a la devoción pública el corposanto de Santa Celeste mártir y explica que este tipo de esculturas de cera fueron elaboradas en Italia y estuvieron relacionadas con el culto a reliquias.

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¿Por qué Santa Celeste tiene huesos reales?

La explicación está en una antigua tradición religiosa conocida como cuerpo-relicario.

Estas piezas no eran simplemente esculturas decorativas. Su función era contener y mostrar de una manera digna las reliquias atribuidas a santos o mártires. En lugar de exhibir directamente los huesos, se construía una representación del cuerpo utilizando materiales como la cera y se colocaban dentro de ella los restos.

En el caso de Santa Celeste, investigaciones especializadas en conservación han identificado el cuerpo-relicario que se encuentra en Santa Teresa la Nueva y han estudiado mediante radiografía la manera en que están distribuidos los restos óseos dentro de la pieza.

Por eso, lo que puede parecer una escultura religiosa antigua es, en realidad, una pieza que combina arte, devoción y restos humanos.

La historia de la misteriosa mártir

Los datos biográficos de Santa Celeste son escasos. De acuerdo con la tradición relacionada con la mártir, habría vivido en Córdoba, España, durante el siglo IX y habría muerto alrededor del año 850 durante las persecuciones contra los cristianos.

Algunas fuentes señalan que fue ejecutada por decapitación después de negarse a abandonar su fe. Sin embargo, la información histórica disponible sobre su vida es limitada, por lo que varios detalles forman parte de la tradición religiosa que se desarrolló alrededor de sus reliquias.

Lo que sí está documentado es la presencia de sus reliquias en México. De acuerdo con referencias históricas sobre la pieza, fueron trasladadas a la Nueva España y estuvieron originalmente vinculadas con la cercana Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, antes de encontrarse en Santa Teresa la Nueva.

La santa de CDMX que guarda huesos reales y es buscada por mujeres para dejar la soltería. Foto: (Luis Alcántar / Especial)
La santa de CDMX que guarda huesos reales y es buscada por mujeres para dejar la soltería. Foto: (Luis Alcántar / Especial)

¿Por qué está vestida como novia?

Este es uno de los detalles que más llama la atención de la figura.

Santa Celeste aparece recostada dentro de una urna, con vestido blanco y elementos que recuerdan a una novia. Con el paso del tiempo, esta apariencia se relacionó con la devoción de mujeres que acudían ante ella para pedir ayuda para encontrar pareja o contraer matrimonio.

La tradición popular incluso cuenta que algunas mujeres regresan al templo después de casarse para agradecer el favor recibido y dejan su ramo de novia cerca de la urna.

Sin embargo, hay una peculiaridad: no existe certeza histórica sobre por qué originalmente la figura fue vestida como novia. Incluso las referencias sobre la pieza señalan que no está claro si el atuendo dio origen a su asociación con las prometidas o si la imagen fue vestida así porque ya tenía ese patronazgo.

Un secreto escondido en el Centro Histórico

El Templo de Santa Teresa la Nueva fue fundado a principios del siglo XVIII y es uno de los inmuebles históricos que forman parte del Centro Histórico de la capital. El INAH lo tiene registrado como monumento histórico y señala que su construcción corresponde al siglo XVIII.

Actualmente, además de su valor arquitectónico, el recinto conserva pinturas y esculturas de diferentes épocas. Entre ellas destaca precisamente el cuerpo-relicario de Santa Celeste, una pieza que puede pasar desapercibida para quien entra al templo sin conocer su historia.

La próxima vez que recorras el Centro Histórico y pases por la calle de Loreto, quizá recuerdes que detrás de las paredes de este antiguo templo existe una figura de cera que esconde un detalle bastante inusual: huesos humanos reales forman parte de la representación de una santa que, para la tradición popular, se convirtió también en una especie de protectora de las novias.

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