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El futbol volvió a tomar las calles —y las canchas— de Cuajimalpa. Este fin de semana, niñas, niños y jóvenes fueron los protagonistas de una jornada llena de emoción con la inauguración de dos nuevos espacios deportivos, como parte de la iniciativa “La pelota vuelve a casa”, impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México.
En representación de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, el director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Adrián Rubalcava, encabezó la entrega de estas canchas que buscan recuperar espacios públicos y fomentar el deporte entre la población, especialmente en el sector infantil y juvenil.
La primera parada fue en PILARES Contadero, donde se inauguró la cancha número 38 del programa. Este espacio no solo está destinado al futbol, sino que también permitirá la práctica de disciplinas como basquetbol y patinaje, ampliando las opciones para la comunidad. Más tarde, en el Parque San Francisco, en la colonia Lomas de Vista Hermosa, se presentó una segunda cancha con pasto sintético, ideal para encuentros deportivos y actividades recreativas.
El ambiente fue totalmente festivo. Entre risas, aplausos y balones rodando, Rubalcava organizó tandas de tiros penales con los menores asistentes, quienes no perdieron la oportunidad de demostrar su talento frente al arco. Además, se entregaron balones para incentivar que la pelota no deje de rodar en estos nuevos espacios.
La inauguración contó también con la presencia de figuras emblemáticas del futbol mexicano como Manuel Negrete, recordado por su histórica participación en el Mundial de 1986, así como los exseleccionados Félix Cruz Barbosa y Luis Flores. Los exjugadores destacaron la importancia de generar espacios que impulsen la actividad física, la convivencia y el desarrollo de nuevas generaciones.
Estas acciones forman parte de un ambicioso plan que contempla la construcción y rehabilitación de alrededor de mil 200 espacios deportivos en toda la capital. Más allá del contexto rumbo al Mundial de 2026, las autoridades subrayaron que se trata de obras permanentes que beneficiarán a largo plazo a las comunidades.
Así, entre banderas, sueños mundialistas y el entusiasmo de los más pequeños, Cuajimalpa suma nuevos espacios donde el deporte no solo se practica, sino que también construye comunidad.








