Más Información
La vida de los capos de la droga, entre violencia, poderío de muerte y traición constante, buscan protección divina y refugio para continuar con sus actividades delictivas y “El Mencho” no fue la excepción. En la cabaña había imágenes de bulto y estampitas de la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, entre otros santos.
Para el padre Eduardo Hayen, párroco de la catedral de Ciudad Juárez, más que una devoción auténtica católica, los narcotraficantes buscan hacerse de un escudo protector contra sus enemigos, toman las imágenes católicas como amuletos porque, en el fondo, su conciencia no está tranquila.
Narcotraficantes y la devoción religiosa
“Es una fachada simplemente de católico porque sus conductas no coinciden con la fe que profesa”, asevera el párroco.
Lee también: Emiliano Aguilar asegura que es verdad lo dicho sobre Carmen Salinas, en podcast de Saskia Niño de Rivera
Al interior de la cabaña, se encontró, sobre un buró, un altar conformado por figuras de San Judas Tadeo, San Charbel, San Martín Caballero, la Sagrada Familia y otra virgen de Guadalupe.
“San Martín Caballero se distinguió en su vida por ser una persona de mucha caridad. Se cortó parte de su capa, nos dice la tradición, para compartirla con una persona que estaba muriendo de frío.
“Hay personas que se dedican a la delincuencia (como ‘El Señor de los Gallos’) que se consideran ellos mismos benefactores del pueblo, es decir, que tratan de imitar cierta virtud del santo al que veneran y le rezan, compartiendo mis bienes con las personas que lo necesitan, pero muchas veces es para acallar la conciencia”, explica el religioso.








