Más Información
El fin del periodo vacacional no es solo el retorno a las obligaciones y la vida rutinaria, se trata de una transición compleja que afecta tanto a la fisiología como a la psicología de cada uno de nosotros. Es un proceso que muchas veces suele ser complicado para muchos de nosotros, tanto anímicamente como físicamente, así que tranquilo, es normal que "cueste" regresar a la normalidad.
Cambios físicos
Nuestro cuerpo sufre mucho con el cambio de horario tras las vacaciones. Pasamos de dormir mucho y estar bajo el sol a tener que madrugar a la fuerza, lo que nos deja cansados y sin energía todo el día. Básicamente, descontrolamos nuestras hormonas: la que nos ayuda a dormir (melatonina) se desajusta y la del estrés (cortisol) se dispara para ponernos en 'modo alerta', generándonos esa ansiedad típica del regreso al trabajo.
Cambios psicológicos
A nivel psicológico, es común experimentar el llamado síndrome posvacacional. Este no es una patología en sí misma, sino un proceso de adaptación. Los síntomas incluyen:
• Neblina Mental: Dificultad para concentrarse y falta de agilidad mental al procesar información compleja.
• Alteraciones del Ánimo: Irritabilidad, tristeza o apatía debidas al contraste entre la gratificación inmediata de las vacaciones y la gratificación demorada del trabajo.
• Anhedonia Temporal: Una incapacidad transitoria para disfrutar de las tareas cotidianas.

Recomendaciones para "sobrevivir" al cambio
Para que este regreso te sea más leve, se recomienda una incorporación progresiva. Es vital mantener una buena hidratación, ajustar los horarios de sueño de forma gradual días antes del regreso y evitar la sobrecarga de tareas en las primeras 48 horas. Entender que estos síntomas son una respuesta biológica normal ayuda a transitar el regreso con mayor bienestar.








