Le arrebatan a su bebé y casi la matan

Con el engaño de que le regalarían ropa para su niña, una pareja llevó a Erika a un paraje solitario, ahí la golpearon y arrebataron a la nena
Lydiette Carrión
14/04/2015 - 03:00

Los agresores le abrieron la cabeza. La orden era matarla. A Erika Leticia Valdez Azocar la asfixiaron y apedrearon para arrebatarle a su bebé, Erika Luévano Azocar, lactante de entonces casi tres meses. Los hechos ocurrieron en la ciudad fronteriza de Matamoros, Tamaulipas, una población que sufre la violencia y las desapariciones que ocasiona el crimen organizado, pero como dice Rogelio Luévano Ortega, padre de la pequeña secuestrada, los desaparecidos suelen ser muchachos o jovencitas para explotarlas.

“La única bebé desaparecida es la nuestra”, remata el hombre mientras posa su manaza de albañil trabajador en el hombro de su esposa para consolarla.

Los padres de la pequeña Erika se encuentran en la ciudad de México; buscan que alguien les haga caso, ya que en su comunidad natal las autoridades han tratado de minimizar el robo de la pequeña; incluso se han atrevido a decir que la mamá vendió a la hija.

Pero es difícil pensar que Erika vendió a su bebé. Ella cumplió 41 años en septiembre pasado. Su más grande regalo fue dar a luz a su primera hija, su primer embarazo en la vida. La pequeña debía nacer en noviembre, pero se adelantó. Es sietemesina y, por nacer prematura, sus pulmoncitos no se encontraban del todo desarrollados, por lo que debían llevarla cada semana al pediatra.

CASI NO SALÍA DE CASA. El 20 de diciembre de 2014 fue una de las pocas veces que Erika salió sola con la pequeña. Casi siempre las acompañaba el esposo, Rogelio, pero en esta ocasión él estaba trabajando y ella quería visitar a unos parientes que venían desde Houston. La visita terminó temprano. Ya para las 4:30 de la tarde estaba esperando el pesero de regreso en la zona centro de la ciudad, en la esquina que conforman la Calle 11 y Morelos.Mientras esperaba se acercó una mujer gordita, de aproximadamente 1.55 metros de estatura, tez aperlada o morena clara, cejas tatuadas o delineadas, nariz aguileña y ropa ajustada; la acompañaba un joven de entre 18 y 23 años, delgado, alto y blanco, de nariz chata y con corte tipo militar. La mujer le pidió ver a la niña y dijo que estaba ”preciosa”.

Erika se subió al camión, atiborrado de pasaje, y sólo hasta que se fue vaciando se percató de que la pareja también estaba ahí, pero Erika no se preocupó. Llegó a su destino aproximadamente a las 5:50 de la tarde, en la avenida México. Se paró a comprar unas donas de dulce en un puesto callejero. Entonces la mujer de la ceja tatuada la alcanzó.

La desconocida aseguró que vivía por la zona, y entre pláticas comentó a Erika que ella misma tenía una niña de seis meses de edad, de nombre Paloma, que tenía ropita que ya no usaba, que si la quería.

Tras vacilar un momento, Erika aceptó. Echaron a andar los tres sobre una calle, se adentraron en otra que estaba oscura y sin pavimentar. Anochecía. Erika se percató que algo estaba mal, quiso regresar, pero la mujer le tapó la boca y el hombre la tomó del cuello. La mujer le arrebató a la pequeña. Luego entre ambos la tiraron al suelo y la golpearon. Erika cree que usaron piedras.

“La mujer era la que decía: ‘Dale más recio, todavía se mueve, dale más recio”. Y remató: “¡Mátala!”. Y se adelantó con la bebé, corriendo, rumbo a la calle por la que habían venido.

Erika preguntó al joven, quien todavía la golpeaba, por qué le hacían esto si ella no les había hecho nada, y mucho menos la bebé. “Es que si yo no lo hago, me matan, señora”.

El joven corrió para alcanzar a la mujer. Erika corrió tras de ellos, gritando que los detuvieran. La pareja se apresuró a abordar un taxi que estaba parado en la terminal.

El chofer, que tenía la ventana abierta, vio aproximarse a la mujer y a lo lejos escuchó los gritos de Erika. Supo que algo andaba mal e inventó una excusa para negarse.

“Ya no estoy en servicio, sólo estoy esperando al checador”, dijo.

Pero la pareja detuvo un taxi que circulaba por ahí. Y se fueron. Actualmente ya han identificado al taxista que se los llevó. Pero éste se ha negado a presentarse a declarar ante el MP.

La bebé actualmente tiene seis meses de edad.

TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK