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TOLUCA, ESTADO DE MÉXICO.– Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como “El Caníbal de Atizapán” por admitir haber comido carne de algunas de sus 19 víctimas de feminicidio, fue ingresado al Hospital Adolfo López Mateos, derivado de una estenosis traqueal, es decir, una afección respiratoria.
El hombre de la tercera edad comenzó con problemas respiratorios, mismos que se fueron agravando hasta registrar neumonía. Por ello, fue trasladado del penal de Tenango donde se encontraba recluido al hospital.
Hasta el momento, la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) no ha dado a conocer mayores detalles del estado de salud de Mendoza Celis, por lo que su estado es reservado.
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Se presume que Filomeno habría cometido cerca de 19 asesinatos en el municipio de Atizapán, a lo largo de tres décadas. Ha recibido ocho sentencias de condena por feminicidio y delitos vinculados a homicidio y desaparición de personas.
Desde hace seis meses, nadie lo visitaba en la prisión.
¿Qué hizo en Caníbal de Atizapán?
El caso del Caníbal de Atizapán se refiere a Andrés Filomeno Mendoza Celis, un feminicida serial que conmocionó a México por la brutalidad de sus crímenes. Fue detenido en mayo de 2021 en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Las investigaciones se iniciaron tras la desaparición de Reyna González, una mujer que fue vista por última vez entrando a su domicilio. Su esposo, un policía, siguió las pistas hasta la casa de Mendoza, donde se produjo el escalofriante hallazgo. En el inmueble, las autoridades encontraron una fosa clandestina con miles de restos humanos, además de objetos personales y la ropa de varias víctimas.
Se estima que Andrés Filomeno Mendoza Celis asesinó y desmembró a al menos 19 mujeres y posiblemente a un menor de edad a lo largo de 30 años, conservando parte de sus restos humanos como trofeos y, según reportes, practicando la antropofagia. El caso expuso una larga historia de asesinatos que pasaron desapercibidos durante décadas. El llamado Caníbal de Atizapán fue capturado, juzgado y sentenciado a prisión vitalicia por sus crímenes, un caso que se convirtió en un símbolo de la lucha por la justicia contra la violencia de género y la impunidad en el país.