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El día de hoy te sumergiré en uno de los casos más macabros y perturbadores en la historia criminal de México, el de José Luis Calva Zepeda, apodado “El Caníbal de la Guerrero”. Un hombre que, en 2007, conmocionó a la Ciudad de México al revelarse una serie de crímenes que involucraban no solo asesinatos, sino también prácticas de canibalismo.
El escalofriante caso de Calva Zepeda salió a la luz pública el 8 de octubre de 2007, cuando la policía, alertada por la desaparición de su novia, Alejandra Galeana, irrumpió en su departamento ubicado en la calle Mosqueta de la colonia Guerrero. Lo que encontraron dentro de ese inmueble helaría la sangre de cualquiera: restos humanos en un plato, huesos esparcidos y un ambiente que parecía sacado de una película de terror. Calva intentó escapar por la ventana, pero fue capturado a pocas calles de ahí.
A partir de ese momento, comenzó una investigación que destaparía un infierno oculto, revelando que José Luis no solo había asesinado a su pareja, sino que también la había desmembrado y, presuntamente, consumido parte de sus restos, todo mientras se rodeaba de parafernalia oscura y textos sobre canibalismo.

¿Quién era José Luis Calva Zepeda, "El Caníbal de la Guerrero"?
Te preguntarás quién era este hombre detrás de una de las mayores atrocidades cometidas en la Ciudad de México. José Luis Calva Zepeda nació en 1969 en la capital y tuvo una infancia marcada por el abandono y la violencia. Se dedicó a escribir poesía y guiones, e incluso incursionó brevemente en el teatro, manteniendo una fachada de intelectual bohemio que contrastaba brutalmente con sus actos.
Las autoridades descubrieron que Calva utilizaba su ingenio literario para atraer a sus víctimas, principalmente mujeres con las que establecía relaciones sentimentales. Una vez que se ganaba su confianza, las conducía a su departamento, donde las asesinaba de forma brutal.
¿Qué crímenes se le atribuyen a José Luis Calva Zepeda?
La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal lo vinculó con al menos tres asesinatos: el de su pareja más reciente, Alejandra Galeana Garavito; el de una sexoservidora, Verónica Consuelo Martínez Casares, cuyo cuerpo fue encontrado en el Estado de México; y el de su exnovia, María de los Ángeles Tamez. Aunque solo se encontraron restos de Alejandra en su departamento, las investigaciones sugirieron un patrón similar en los otros casos.
Durante los interrogatorios, Calva se mostró reservado, negando algunas acusaciones y ofreciendo versiones contradictorias. Lo más perturbador fue la evidencia encontrada en su domicilio, que indicaba actos de canibalismo y una fascinación por temas relacionados con la necrofilia y el sacrificio.
México en shock
El caso de José Luis Calva Zepeda conmocionó a la sociedad mexicana y generó un debate intenso sobre la seguridad en las ciudades y la oscuridad que puede esconderse detrás de una apariencia común. La brutalidad y la naturaleza inusual de sus crímenes lo convirtieron rápidamente en una figura mediática, bautizado por la prensa como "El Caníbal de la Guerrero".
Calva Zepeda fue recluido en el Reclusorio Oriente, donde esperaba su proceso. Sin embargo, el 11 de diciembre de 2007, fue encontrado sin vida en su celda. Las autoridades determinaron que se había suicidado ahorcándose, aunque persisten algunas dudas sobre las circunstancias de su muerte. En la habitación donde murió se encontraron dos cartas escritas por él, en una de ellas se disculpaba con su madre.
Su fallecimiento cerró uno de los capítulos más oscuros de la historia criminal reciente de México, pero las secuelas de su crueldad y la imagen de "El Caníbal de la Guerrero" perduran en la memoria colectiva.
Este caso nos recuerda la importancia de estar alerta y de no subestimar la complejidad de la mente humana. Nos obliga a reflexionar sobre las señales que a veces pasamos por alto y la necesidad de una mayor atención a la salud mental.