Mientras millones de personas intentan ahorrar agua, reciclar y reducir su consumo para cuidar el planeta, una pequeña élite mantiene una huella de carbono descomunal. El 0.1% más rico del mundo, integrado por unos 8 millones de personas, genera más contaminación por carbono que los 3 mil 500 millones de habitantes más pobres, equivalentes al 44% de la población mundial, de acuerdo con un informe de Oxfam publicado el 27 de octubre de 2026.
El estudio, titulado Brecha ante los desastres (Disaster Divide, en inglés), expone la profunda desigualdad climática que existe en el mundo: quienes más contaminan no necesariamente son quienes más sufren las consecuencias del calentamiento global. Mientras las personas más adineradas pueden refugiarse en viviendas seguras, contratar seguros privados o alejarse de las zonas de riesgo, las familias con menos recursos enfrentan inundaciones, incendios, sequías y la pérdida de sus hogares.
Las cifras también muestran la dimensión de esta brecha. Según el análisis, una persona perteneciente al 0.1% más rico ha contribuido casi 400 veces más a las olas de calor extremas actuales que alguien de la mitad más pobre de la humanidad. Además, las emisiones generadas durante un año por el 1% más rico provocarían aproximadamente 1.9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor, de las cuales el 78% ocurriría en países de ingresos bajos y medios-bajos.
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Uno de los ejemplos más contundentes es la aviación privada. De acuerdo con Oxfam, los aviones privados del mundo emiten en apenas dos segundos más carbono que una persona perteneciente a la mitad más pobre del planeta durante todo un año. Así, los hábitos de consumo de una minoría representan una carga ambiental desproporcionada frente a la de miles de millones de personas.
Pero la crisis climática también puede convertirse en una oportunidad de negocio. El informe identifica 217 empresas vinculadas tanto con industrias que contribuyen al calentamiento global como con actividades de preparación, recuperación y reconstrucción tras los desastres. En este contexto, el mercado de recuperación ante catástrofes podría crecer de 70 mil millones a 92 mil millones de dólares anuales para 2029.
Ante este panorama, Oxfam pide a los gobiernos que quienes más contaminan asuman una mayor responsabilidad económica. Entre sus propuestas están los impuestos a las grandes fortunas, a las compañías de combustibles fósiles y a los artículos de lujo que generan altas emisiones, como los jets privados. También reclama más financiamiento climático para los países más vulnerables.
La advertencia llega antes de la COP31, la próxima cumbre climática de Naciones Unidas, que se celebrará en Turquía. El informe pone sobre la mesa una realidad incómoda: la crisis climática no afecta a todos por igual, pues mientras unos cuantos concentran una parte desproporcionada de las emisiones, millones de personas con menos recursos enfrentan mayores riesgos y menos posibilidades de recuperarse.