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SE MIRA, SE INSPIRA... ¿O SE INTIMIDA?

Entre pesas, espejos y likes: cuando ir al gym deja de ser por salud y se vuelve presión social

Entrenar puede convertirse en una pausa para despejar la mente, recuperar una rutina y sentirse mejor, pero el espejo y las redes sociales pueden transformar esa experiencia en una carrera por alcanzar una imagen que quizá ni siquiera corresponde con la realidad

Entre pesas, espejos y likes: cuando ir al gym deja de ser por salud y se vuelve presión social (Foto: Generada con IA)
23/09/2026 |14:00
Regina Rábago
Redactora Web en El GráficoVer perfil

Entrar al no siempre significa llegar con una sola meta. Hay quienes buscan mejorar su condición física, quieren recuperar una rutina después de una etapa complicada y quienes simplemente encuentran en ese espacio unos minutos para desconectarse de todo lo demás. Pero entre máquinas, música, espejos y celulares también aparece otro protagonista: la presión por verse bien.



Porque una cosa es para sentirte mejor y otra muy distinta es sentir que tienes que cambiar tu apariencia para estar a la altura de lo que ves todos los días en redes sociales.

, TikTok y otras plataformas están llenas de rutinas, transformaciones, fotografías frente al espejo, ropa deportiva y cuerpos que suelen aparecer bajo condiciones muy distintas a las de la vida cotidiana. El problema aparece cuando esas imágenes dejan de ser inspiración y comienzan a convertirse en una vara con la que una persona mide su propio cuerpo.

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¿Cuándo el espejo deja de motivar y empieza a presionar?

La ciencia ya ha encontrado una relación entre la comparación social en redes y la preocupación por la imagen corporal.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 en la revista Body Image reunió 83 estudios y 55 mil 440 participantes. Los investigadores encontraron una asociación significativa entre una mayor comparación con otras personas en redes sociales y mayores preocupaciones por la imagen corporal. También encontraron una asociación con síntomas relacionados con conductas alimentarias problemáticas.

El dato no significa que mirar redes sociales provoque automáticamente estos problemas. Lo que muestra la investigación es una relación estadística entre ambos fenómenos.

Y esa comparación puede aparecer también dentro del gimnasio, basta con mirar alrededor para encontrar diferentes ritmos, cuerpos, edades y niveles de experiencia. Alguien que apenas comienza puede encontrarse entrenando junto a personas que llevan años haciendo ejercicio y terminar comparando resultados sin tomar en cuenta todo lo que hay detrás de cada proceso.

Otro estudio publicado en 2024 analizó a mil 558 adolescentes de Noruega, principalmente de entre 16 y 19 años. Los investigadores encontraron una asociación entre el uso de redes sociales, la presión por ajustarse a determinados ideales de apariencia y problemas relacionados con la conducta alimentaria. Además, una cuarta parte de los participantes dijo pasar cuatro horas o más al día en redes; entre las chicas participantes, 80% señaló que las redes, especialmente Instagram y TikTok, influían negativamente en cómo se sentían respecto a su apariencia.

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Lo que comenzó como una actividad para despejarse puede convertirse en una lista interminable de pendientes: entrenar más, progresar más rápido, verse diferente, compararse con alguien más y demostrar los resultados.

¿Y si el progreso no siempre se puede ver en una foto?

Para muchas personas, hacer ejercicio forma parte de una rutina que les permite tener un momento propio. Una hora lejos del escritorio, de las tareas, celular o de las preocupaciones, puede convertirse simplemente en una pausa dentro de un día complicado.

Y no todo progreso tiene que aparecer frente a un espejo, también está en tener más energía para las actividades cotidianas, mejorar la condición física, desarrollar una habilidad, disfrutar una clase o simplemente cumplir con una rutina que hace sentir bien.

Por eso, convertir el ejercicio en una competencia permanente contra la apariencia puede quitarle precisamente una de sus posibilidades más valiosas: que sea una actividad que se hace por bienestar y no por castigo.

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Cuando el like y el espejo pesan mas que las pesas

El problema aparece cuando la comparación se vuelve constante y la sensación de “todavía no es suficiente” termina acompañando cada entrenamiento.

En un mundo donde las redes muestran cuerpos, rutinas y transformaciones prácticamente a cualquier hora, también hace falta recordar que una publicación es solo una parte de la realidad.

El gimnasio puede ser un lugar para exigirse, pero también para desconectarse. Puede ser un espacio para mejorar una habilidad, convivir, recuperar una rutina o simplemente tener una hora para uno mismo.

Porque al final, una cosa es querer sentirte mejor con tu cuerpo y otra muy distinta sentir que nunca eres suficiente frente al cuerpo de alguien más.

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