Uganda.– La tranquilidad y convivencia que durante años caracterizó a la mayor comunidad de chimpancés salvajes —con más de 200 integrantes— llegó a su fin, provocando una ruptura interna que derivó en una división del grupo y en enfrentamientos mortales entre sus miembros.
El conflicto tiene como trasfondo la disputa por el poder y, aunque los científicos señalan que este tipo de tensiones no es inusual, las separaciones definitivas como esta resultan extremadamente poco frecuentes. Un aspecto inquietante es que las agresiones fueron iniciadas por la facción más pequeña.
Esta comunidad habita en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda, donde ha sido objeto de observación durante décadas. En sus primeros años, el grupo permaneció unido, con chimpancés que se organizaban en subgrupos flexibles, siguiendo una dinámica común de la especie. Sin embargo, el grupo conocido como Ngogo comenzó a fragmentarse gradualmente alrededor de 2015. Para 2018, la división ya era total: surgieron dos grupos con territorios delimitados, lo que intensificó el conflicto.
A partir de ese momento, se registró una serie de ataques letales del grupo occidental contra individuos del grupo central. Entre 2018 y 2024, los investigadores documentaron al menos siete agresiones contra machos adultos y 17 contra crías.
Los chimpancés, que durante mucho tiempo mantuvieron relaciones de cooperación, terminaron enfrentándose entre sí, lo que sugiere que la identidad grupal puede redefinirse más allá de la familiaridad previa. “Los chimpancés están atacando y matando a antiguos compañeros; las nuevas identidades de grupo superan los vínculos del pasado”, explicó Aaron Sandel, investigador de la Universidad de Texas.
Sandel también señaló que la polarización y la violencia colectiva observadas en estos primates ofrecen una perspectiva sobre el comportamiento humano, especialmente en contextos de lucha por el poder.