La deportación de Juan Nicolás, un bebé de apenas dos meses que padece problemas respiratorios, ha desatado una ola de críticas contra las autoridades migratorias de Estados Unidos. Tras permanecer tres semanas en el centro de detención de Dilley, en San Antonio, el menor fue expulsado del país junto a sus padres y su hermana de 16 meses.
El congresista de Texas, Joaquín Castro, fue el encargado de denunciar el caso a través de sus redes sociales. Según el funcionario, la familia fue trasladada a la frontera con México en condiciones precarias:
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"Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es atroz. Exigimos cuentas al ICE por esta monstruosa acción", sentenció Castro en su cuenta de X.
Ante la polémica, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) respondió a las acusaciones. La institución sostiene que se le ofreció a Mireya un vuelo gratuito y una suma de 2,600 dólares, oferta que, según el gobierno, la madre mexicana rechazó.
Actualmente, la familia se encuentra refugiada en una habitación en la zona fronteriza entre México y EE. UU. En una entrevista para Univisión, Mireya López expresó su desesperación ante la falta de recursos y la salud persistente de su hijo.
"No tengo nada, necesito un techo donde dormir y atención para mis hijos porque están desprotegidos", lamentó la madre, quien ahora busca ayuda humanitaria para enfrentar la enfermedad del bebé en territorio mexicano.